Contexto adverso
Así lo explica Sergio Cáceres, gerente de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN), quien advierte de que el sector atraviesa un escenario de creciente desequilibrio. “La demanda sigue creciendo y el consumidor continúa prefiriendo plátano de Canarias, pero no somos capaces de alcanzar el volumen óptimo necesario y aportar un precio adecuado para los productores”, explica.
La producción de esta campaña se sitúa ligeramente por encima de la del año pasado, con más de 10 millones de kilos, aunque todavía lejos de las medias históricas del sector. Una situación que, según ASPROCAN, dificulta mantener la estabilidad de suministro que exige el mercado y limita la capacidad de respuesta frente a la presión comercial de la banana.
Materias activas
Uno de los factores que más está condicionando esa pérdida de producción es la falta de herramientas fitosanitarias disponibles para los agricultores europeos. Cáceres denuncia que el sector asiste “atónito” a una situación en la que se endurecen cada vez más las exigencias para la producción comunitaria mientras esas mismas restricciones no se aplican con igual rigor a las importaciones.
“La sanidad vegetal europea es prioritaria, pero no se entiende que no existan las mismas condiciones para los productos que llegan de fuera”, señala. En este sentido, insiste en que el diferencial competitivo entre productores europeos e importaciones no solo no se está reduciendo, sino que continúa ampliándose.
Competencia desleal
A ello se suma la creciente presión de la banana en los lineales europeos. El sector denuncia que la fruta importada compite cada vez más agresivamente vía precio, favorecida además por factores externos como la devaluación del dólar o un contexto inflacionario global que, según apuntan desde la organización, apenas repercute sobre sus costes comerciales.
“Hay que asegurar las mismas condiciones de competencia para productores e importadores en un mismo mercado”, defiende Cáceres, quien considera que el consumidor muchas veces se enfrenta únicamente “a un cartel con un precio”, sin conocer las diferencias existentes detrás de cada modelo de producción.
Por ello, ASPROCAN insiste en la necesidad de reforzar la diferenciación del plátano de Canarias en el punto de venta, poniendo en valor no solo sus atributos organolépticos, sino también el modelo productivo asociado.
Costes
En paralelo, el sector muestra su preocupación por el mantenimiento sin cambios de las ayudas POSEI. Desde ASPROCAN recuerdan que los costes de producción han aumentado más de un 40% desde 2006, mientras que la Unión Europea mantiene las mismas ayudas proyectadas hasta 2034.
Para Cáceres, sostener las ayudas sin actualización “es condenar sin remedio al plátano de Canarias” y poner en riesgo a las más de 15.000 personas que dependen directa o indirectamente del sector en las islas, además del papel social y territorial que desempeña el cultivo en Canarias, así como su contribución al mantenimiento del paisaje agrícola y al empleo local.

