La campaña de cultivo de hoja en la Región de Murcia y en las zonas productoras de Almería, está siendo muy difícil debido a las adversidades climáticas. Los episodios de lluvia, viento y granizo han inundado fincas con campos inaccesibles, destrozado infraestructuras y arrancado y dañado plantaciones. El nivel de pérdidas es muy elevado y el producto que se ha salvado en muchos casos no tiene la calidad esperada. Los productores han trasladado esta complicada situación a sus clientes para que acepten el producto con estándares de calidad menos exigentes y así el nivel de reclamaciones no se dispare en destino. El esfuerzo está puesto en garantizar el suministro en la medida de lo posible. Todo ello conlleva un sobrecoste en el proceso de selección del producto y en el campo que se suma a los costes fijos.
Hablamos con varios operadores de cultivo de hoja para conocer a fondo la situación que atraviesan y descubrimos que, lamentablemente, esta campaña se suma a una serie de años en los que el sector tiene una tesitura complicada por muchos factores, no solo climatológicos. Muchos de ellos comunes al sector agrícola, que están mermando poco a poco su rentabilidad.
Falta de materias activas para los tratamientos, dificultad para encontrar mano de obra, exceso de burocracia, aumento de los costes de producción… De hecho, desde el año 2020 estiman que el coste por hectárea se ha incrementado entre un 30% y un 40%. A nivel agronómico, el rendimiento las plantaciones está siendo menor. En el plano comercial, existe una gran presión por parte de las grandes cadenas de retail europeas. En definitiva, no está siendo un ejercicio para nada favorable, aunque esperemos que la resiliencia que demuestran siempre los agricultores les ayude a superarlo.



