El sector hortofrutícola andaluz lleva varias campañas enfrentándose a una serie de problemas estructurales, como la ausencia de mano de obra especializada, la subida de los precios de la energía o el encarecimiento de materias primas, que están causando una crisis de rentabilidad. Así, los productores deben realizar una mayor inversión inicial para garantizar la productividad de sus cultivos, pero este desembolso no se ve compensado con mayores cotizaciones en el mercado.
Ahora, el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía ha publicado los datos de cuál es el coste de producir un kilo de las principales hortalizas, como tomate, pimiento o pepino, en base a la media de la campaña 2024-25. Estos son los datos, agrupados de mayor a menor cuantía:
- Tomate cherry: 0,83€/kg
- Pimento: 0,74€/kg
- Tomate rama: 0,62€/kg
- Tomate pera: 0,53€/kg
- Pepino: 0,51€/kg
- Calabacín: 0,46€/kg
- Melón: 0,44€/kg
- Berenjena: 0,44€/kg
- Sandía negra: 0,28€/kg
- Sandía rayada: 0,26€/kg
La energía, el mayor incremento
La partida de electricidad es la que mayor incremento tuvo en la pasada campaña a causa de la retirada de las medidas fiscales excepcionales tomadas por el Gobierno tras el aumento de precios en los años previos. El regreso del Impuesto al Valor Añadido (IVA) al 21% y la recuperación del Impuesto Especial sobre la Electricidad fueron los factores que permiten explicar este incremento de la factura.
Aunque el mercado minorista no se encareció exclusivamente por los cambios en la fiscalidad, sino por otras variables, según este organismo, como la menor generación de energía hidráulica y eólica o el aumento del consumo a causa de los fenómenos climáticos, como las olas de calor de primavera y verano.
Abaratamiento de carburantes
La reducción que se vivió en el precio de los carburantes durante la pasada campaña, si se compara con el escenario actual, es el mejor reflejo de la volatilidad que padece el sector en los últimos años. El coste de este apartado clave se redujo en un 19% debido a la reducción en la demanda global de petróleo y la saturación del mercado por la mayor producción en Estados Unidos y Brasil.
Parece complicado que este titular se pueda repetir cuando se haga balance de la presente campaña, pues la escalada bélica en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz han encarecido el precio del petróleo a escala mundial y encarecido los costes de producción para el agricultor.

