Aunque la siembra se realizó más tarde de lo habitual, entre finales de febrero y principios de marzo, las condiciones de primavera han favorecido el desarrollo del cultivo. El sector coincide en que la campaña está ofreciendo una calidad destacada y una buena respuesta comercial desde sus primeras semanas.
Sin embargo, el mercado sigue condicionado por la presencia de patata vieja procedente de Francia, todavía presente en mercados centrales, fruterías y restauración. Según operadores del sector, gran parte de esa patata de conservación ya presenta problemas de calidad, mientras que la oferta de patata nueva española continúa aumentando progresivamente durante las próximas semanas seguirá.
“Los consumidores empiezan a valorar la disponibilidad de patata nueva buena y de calidad”, señalan desde el sector, donde aseguran que no habrá una campaña de exceso de producción, sino más bien de oferta ajustada.
Los precios en estos momento son buenos para patata nueva, especialmente las variedades de calidad y aptas para frito, que están alcanzando cotizaciones elevadas en origen.
Los productores recuerdan que la patata temprana española tiene unos costes de elevados, no se puede comparar nueva con conservación, por lo que consideran necesario que el mercado valore esa diferenciación.
En este contexto, el sector insiste en la necesidad de que el consumidor identifique y exija patata nueva en el punto de venta, especialmente en un momento en el que conviven en el mercado producto fresco nacional y patata vieja importada. Para los productores, la actual campaña puede marcar un punto de inflexión en la valorización de la patata nueva española basada en la calidad y la diferenciación.



