El ejercicio 2025 pasará a la historia reciente del sector platanero por haber registrado la segunda cosecha más baja de los últimos 25 años en Canarias. Una situación que ha condicionado la disponibilidad de producto, ha tensionado los precios y ha generado nuevos retos para toda la cadena de valor. Sin embargo, desde Bonnysa observan el futuro con prudencia, aunque sin perder el optimismo.
“2025 ha sido complejo en cuanto a volúmenes, sin duda un hecho que ha influido en los precios”, explica Jorge Ignacio Brotóns, director comercial de Bonnysa. A pesar de ello, destaca que “el consumidor sigue siendo fiel a la marca Plátano de Canarias y valora muy positivamente el producto, aunque lógicamente algo frenado por el precio”.
La menor disponibilidad de fruta también ha favorecido el avance de la banana de importación en el mercado peninsular. No obstante, Brotóns considera que el plátano canario mantiene ventajas competitivas difíciles de replicar. “El consumidor mantiene un vínculo personal con el plátano, lo percibe como algo nuestro y valora sus cualidades organolépticas diferenciales frente a la banana”, afirma.
Bonnysa acelera su transformación logística
La compañía alicantina afronta una de las etapas más importantes de su historia reciente con la centralización de operaciones en su nuevo centro de Mutxamel (Alicante). Este proyecto busca mejorar la eficiencia operativa y elevar los estándares de calidad de la empresa.
“Estamos inmersos en el desarrollo de este nuevo centro que va a suponer un antes y un después para la compañía”, señala Brotóns. La instalación permitirá ganar más control, dinamismo y sostenibilidad, además de facilitar la obtención de un producto “super premium y totalmente accesible para el consumidor”.
La eficiencia se ha convertido en una prioridad estratégica para el sector ante el incremento acumulado de costes. Desde Bonnysa aseguran haber trabajado intensamente en la optimización de procesos, la mejora logística y la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan una gestión más ágil y competitiva.
Otro de los desafíos que preocupa al sector es la progresiva reducción de materias activas autorizadas para la protección de los cultivos. En este sentido, desde la compañía defienden una transición hacia modelos de producción más sostenibles, aunque reclaman herramientas eficaces que permitan mantener la competitividad. “Además, debemos exigir que los productos que llegan de fuera cumplan las mismas reglas del juego”, subraya el director comercial.
La diferenciación por calidad continúa siendo uno de los pilares de la estrategia de la compañía. No en vano, sus plátanos han logrado durante tres años consecutivos el reconocimiento Sabor del Año. Un resultado que, según Brotóns, responde a una filosofía clara: “Cultivamos sabor”. Para ello, la empresa realiza un seguimiento exhaustivo de todo el proceso productivo y desarrolla técnicas propias orientadas a potenciar los atributos organolépticos del fruto.
Con una campaña marcada por la incertidumbre climática, Bonnysa afronta los próximos meses con una visión moderadamente optimista. El objetivo será mantener el equilibrio entre oferta y demanda, reforzar la eficiencia de sus operaciones y seguir apostando por la calidad como principal elemento diferenciador frente a la competencia.


