La Delegación Territorial de Agricultura mantiene además las inspecciones sobre el terreno para comprobar el cumplimiento de las obligaciones recogidas en la normativa. El objetivo es contener la expansión de esta plaga invasora y reducir su impacto sobre los cultivos y sobre el conjunto de los agricultores almerienses.
La situación adquiere especial relevancia ahora en Almería, donde cada verano tiene lugar la campaña del pimiento temprano. En invernaderos de Adra, Berja o Dalías ya se han detectado, según la Junta de Andalucía, presencia de esta plaga.
Un control biológico que debe comenzar antes de detectar la plaga
La biología de Thrips parvispinus presenta características que dificultan su control. La plaga puede refugiarse en hojas enrolladas, brácteas o bajo el cáliz de frutos jóvenes, además de realizar allí sus puestas, lo que dificulta su detección y hace necesario anticiparse al crecimiento de sus poblaciones.
Por ello, el protocolo plantea comenzar las actuaciones antes y desde las primeras fases del cultivo, en lugar de esperar a que aparezcan focos importantes. Entre las medidas previas se contempla la colocación de trampas cromotrópicas azules a una elevada densidad, así como el establecimiento de zonas de biodiversidad que favorezcan la presencia de enemigos naturales.
Durante las primeras semanas tras el trasplante se recomienda utilizar material vegetal sano y mantener unas condiciones ambientales favorables para los organismos auxiliares. El protocolo contempla además la introducción progresiva de ácaros depredadores, ajustando las sueltas a las condiciones del cultivo y a la evolución de la plaga.
El control debe mantenerse durante otoño e invierno
El manejo de Thrips parvispinus no termina con las primeras sueltas. A medida que el pimiento aumenta su desarrollo foliar y aparecen más frutos en las fases de cuajado y engorde, se incrementan también las zonas susceptibles de sufrir daños.
Por este motivo, el protocolo contempla un refuerzo del control biológico durante otoño e invierno, periodo en el que las condiciones pueden favorecer niveles elevados de la plaga. Las dosis de ácaros depredadores deben ajustarse a las condiciones climáticas y a la incidencia registrada.
Cuando aparecen focos concretos, la estrategia puede reforzarse con sueltas localizadas de organismos depredadores. El protocolo también incluye medidas para actuar sobre las pupas presentes en el suelo mediante especies como Atheta coriaria, Macrocheles robustulus y Stratiolaelaps scimitus, además de nematodos y hongos entomopatógenos cuando las condiciones ambientales lo permiten.
Almería intensifica las inspecciones y habilita un canal de denuncias
La Delegación Territorial de Almería continuará realizando inspecciones en los invernaderos para comprobar que los productores cumplen las medidas obligatorias establecidas. En aquellos casos en los que se detecten incumplimientos, se procederá a incoar los correspondientes expedientes sancionadores.
La Administración subraya que el cumplimiento de estas medidas resulta esencial para evitar que Thrips parvispinus siga extendiéndose y termine incrementando la presión sobre otros agricultores. La estrategia debe abordarse, por tanto, desde una perspectiva colectiva y preventiva.
La Delegación Territorial dispone además de un canal de denuncias anónimo para comunicar posibles incumplimientos relacionados con las medidas de control. Los teléfonos habilitados son el 950 011 033 y el 950 011 034.
El protocolo establece asimismo que las decisiones de control biológico deben contar con el criterio técnico del responsable de la estrategia en cada explotación, teniendo en cuenta factores como las condiciones ambientales, la fase fenológica del cultivo, la evolución de la plaga y la compatibilidad entre los diferentes enemigos naturales.


