Al cierre de la campaña, se han contabilizado 70 auditorías, una cifra que refleja el esfuerzo del Consejo Regulador por garantizar el uso adecuado de esta figura de calidad. Creada en 1999, la IGP certifica naranjas, mandarinas y limones producidos en distintos puntos de la Comunitat Valenciana.
Más auditorías para reforzar la trazabilidad
El aumento de los controles también se ha trasladado a las auditorías realizadas directamente en el campo. Según ha explicado José Enrique Sanz, director-gerente de Cítricos Valencianos, estas inspecciones suelen requerir más tiempo y se llevan a cabo tanto en comercios privados como en cooperativas.
Los controles periódicos constituyen una de las principales funciones del Consejo Regulador. A través de estas inspecciones y de la posterior certificación, el organismo busca garantizar la trazabilidad de los cítricos desde su origen hasta el consumidor final.
Además, la IGP actúa como entidad de certificación acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) bajo la norma UNE-17065. Este reconocimiento tiene como finalidad aportar confianza a los mercados y facilitar el comercio de los productos certificados tanto dentro como fuera de España.
Una campaña marcada por las mermas
El refuerzo de las auditorías se ha conocido coincidiendo con la finalización de la campaña citrícola en el campo. Aunque los datos definitivos de producción no estarán disponibles hasta octubre, las primeras valoraciones realizadas desde la IGP apuntan a la posibilidad de cerrar el ejercicio con resultados positivos.
La campaña ha estado condicionada por una importante merma de fruta. Entre las principales causas se encuentra el exceso de calor registrado durante junio y julio del año pasado, que provocó la caída de frutos al suelo en distintas zonas de España pese a una buena floración.
A esta situación se sumaron los episodios de pedrisco sufridos durante mayo y junio en las provincias de Valencia y Castellón. Pese a las dificultades, el Consejo Regulador aspira a igualar los resultados de la campaña anterior, que alcanzó una cifra histórica de 25 millones de kilos confeccionados.
Demanda creciente de cítricos certificados
La reducción de la producción ha tenido también consecuencias sobre el mercado. Como explica Sanz, en una campaña con menos fruta disponible lo habitual es que disminuya el volumen confeccionado por los almacenes, una circunstancia que en esta ocasión ha contribuido a mantener unos precios favorables.
Sin embargo, la demanda general del sector ha mostrado un comportamiento intermitente, pese a que las previsiones apuntaban a una mayor fortaleza. En el caso concreto de la IGP Cítricos Valencianos, la evolución ha sido diferente, con una demanda continua y una mayor presencia de su sello entre los compradores.
El interés creciente de los distribuidores por los productos con calidad certificada está contribuyendo a reforzar el posicionamiento de los cítricos valencianos. Para el Consejo Regulador, esta evolución demuestra el valor que el origen y la certificación aportan a naranjas, mandarinas y limones de la Comunitat Valenciana.
Promoción del origen valenciano
Junto al control de los productos y los procesos, la promoción constituye otra de las grandes líneas de trabajo de la IGP. El objetivo es aumentar el reconocimiento de los cítricos valencianos entre consumidores y mayoristas y fomentar su consumo en un mercado cada vez más abierto a la entrada de fruta procedente de otros países y regiones.
En este contexto, José Enrique Sanz ha destacado la importancia de mantener las campañas promocionales y ha valorado positivamente las ayudas anunciadas por el Gobierno valenciano para impulsar la naranja valenciana. La campaña está prevista para el mes de noviembre y pretende reforzar la visibilidad del producto de proximidad.
Desde la IGP consideran que el respaldo institucional permite defender y poner en valor los productos de la Comunitat Valenciana. La promoción del origen se convierte así en una herramienta complementaria a la certificación para diferenciar los cítricos valencianos y acercarlos al consumidor.
Un Consejo Regulador representativo del sector
El Consejo Regulador de Cítricos Valencianos reúne a representantes de los principales eslabones de la cadena citrícola. En él están presentes cooperativas, organizaciones agrarias, agricultores, almacenes, exportadores y la propia Administración autonómica.
Su cometido es defender los intereses de los cítricos producidos en la Comunitat Valenciana y reforzar el reconocimiento de su origen y calidad. Para ello, supervisa el uso correcto del sello IGP, verifica el cumplimiento de los requisitos de certificación y desarrolla acciones destinadas a promover el consumo.
Con el incremento de las auditorías y el refuerzo de las acciones promocionales, el Consejo Regulador busca consolidar la confianza en los cítricos valencianos. El objetivo final es que la certificación sirva como garantía de origen, calidad y trazabilidad para los consumidores y como elemento de diferenciación para el sector.


