Visitamos a mediados del mes de febrero junto al gerente de Surberry, Harold Huot, sus fincas de fresa, frambuesa y arándano en hidropónico en la localidad de Gibraleón (Huelva).
Las borrascas que se han registrado en la provincia han dañado sin duda las plantaciones de berries, pero en ningún caso estas fincas de hidropónico han sufrido igual que el cultivo en suelo, explica el encargado de la finca, José María Pérez: “La botritis que están padeciendo y los daños en infraestructuras por viento y lluvia no son comparables al buen estado de nuestras fincas”.
El sistema hidropónico, a pesar de que requiere de una importante inversión, aporta ventajas como esta de no padecer tanto los daños propios del cultivo en suelo a nivel de infraestructura y de sanidad vegetal. Además, ayuda a garantizar la mano de obra durante la temporada al ser menos sufrido el proceso de recolección para los trabajadores, según nos explica el encargado de finca de Surberry.
Control de calidad
El punto fuerte de Surberry es sin duda, según pudimos comprobar, su apuesta por variedades premium y su exhaustivo proceso de selección de la fruta para garantizar la máxima calidad.
“Llevamos a cabo controles de calidad en Marruecos, Portugal y España, en la finca, en almacén y para ciertos países, también en destino, en nuestras propias instalaciones de Perpiñán al servir directamente a los supermercados”, manifiesta Huot. Porque la filosofía de Surberry parte de ponerse en la piel del consumidor y buscar la fruta que un consumidor querría. De esta forma, trabajan por ofrecer un producto premium que responda a los estándares organolépticos de los países más exigentes. Para lograr este objetivo, “si no tienes un almacén en el que seleccionar la fruta, no hay nada que hacer”, apunta el gerente.
Diversos orígenes
Surberry produce en diferentes países y considera que cada país tiene sus atributos diferenciadores que se deberían poner en valor y no denigrar a otras producciones. “Antes eran los agricultores franceses con los españoles, que le tiraban la mercancía y ahora son los españoles con los marroquíes”, detalla el gerente. Hay que fijarse, en el caso de la oferta española, en su cercanía a los mercados, por ejemplo, que garantiza el viaje en dos días mientras que Marruecos pueden ser 3 ó 7, hay mucha más incertidumbre.
Pone el ejemplo de Bélgica y Holanda como un sector que ha conseguido ofrecer berries todo el año a pesar de su clima, con precio estable y calidad muy elevada. “Hay que enfocarse en lo que nos diferencia”, insiste.



