Retos
El sector de viveros de altura se encuentra en constante evolución. La llegada e implantación de nuevas variedades, la falta de alternativas a la desinfección, el cambio climático… todos estos factores provocan cambios en la forma de trabajar y de afrontar los retos.
En relación al primer punto, es decir, con respecto a las variedades, desde Viveros Campiñas, su gerente, Gustavo Herranz, nos explica que la práctica desaparición de Fortuna supuso un punto de inflexión en el sector: “Esta variedad daba unos porcentajes de hasta el 60% de mortandad en el proceso de trasplante que los viveros tenían que replantar, un fenómeno que ya no se da, favoreciendo su situación”. Posterior a Fortuna, se produjo un boom varietal que poco a poco se ha ido estabilizando, “ya no hay tanta atomización”. En la actualidad los viveros cuentan con programas varietales muy diversos aunque suelen disponer de una variedad mayoritaria.
En segundo lugar, la desinfección sigue siendo el caballo de batalla del sector, tanto en viveros como en la zona de producción de la fruta. Más allá de las “pseudo alternativas”, existe una tendencia en ofrecer cada vez más planta en maceta, al no sufrir el estrés del arranque e ir perfectamente enraizada. Es un ejemplo del cambio que se está dando, al igual que en la zona productora, en Huelva optan por invertir en cultivo hidropónico, huyendo de virus y plagas de un suelo que no está bien desinfectado. “Inversiones que resultan rentables ya que tienen una mayor garantía”, comenta Herranz.
Esta falta de herramientas químicas de desinfección ha dado lugar a su vez a variedades más rústicas que hoy copan el mercado. También el sector se ha ido profesionalizando en el manejo agronómico para evitar las mermas de plantas al máximo.
Por último, en cuanto a la incidencia del cambio climático, el sector viverista aboga por cambiar la fecha de arranque de la planta unos días para no llevarlo a cabo con elevadas temperaturas y mantener así la salud de la planta.
Más desafíos
Otro de los frentes del sector fresero en general y también de los viveristas es la falta de mano de obra, un problema cada año más acuciado, así como la excesiva burocracia de la Administración. “Pero sobre todo la falta de herramientas para la desinfección es lo que nos trae de cabeza”, detalla el gerente de Viveros Campiñas, una entidad que exporta un importante volumen de planta y que requiere de la máxima sanidad posible, un desafío dado la falta de herramientas disponibles. “Al vender planta viva, tenemos una legislación muy específica con estándares de calidad muy elevados que tenemos que cumplir”, declara. “Si queremos seguir exportando, tenemos que garantizar la sanidad de la planta”, concluye.
La falta de herramientas para la desinfección trae de cabeza al sector viverista


