Thrips parvispinus
La superficie de pimiento registra esta temporada 25/26 una ligera caída de un 2,5%, unas 300 hectáreas hasta situarse en torno a las 12.400 ha, debido principalmente a la presión del Thrips Parvispinus. Las previsiones apuntan a que se ha producido una fuga del agricultor de pimiento a otros cultivos como el pepino y calabacín ante la dificultad de tratar esta plaga, que no cuenta con materias activas autorizadas y a día de hoy no hay ninguna solución contrastada y comprobada. De hecho, hay fincas que perdieron por completo la producción y en otras la calidad del fruto se ha visto comprometida, además del rendimiento.
Las investigaciones en I+D de las casas de semillas para abordarla, se dirigen, por un lado, en cambiar el concepto del tipo de planta hacia estructuras más abiertas que favorezcan el manejo y logren estar más limpias. Una estructura que favorece la presencia de tricomas en las hojas y una floración continua, para facilitar la adaptación de la fauna auxiliar, como explica Henry Smienk, responsable de Marketing de Ramiro Arnedo: “Estamos trabajando en plantas con menor masa foliar y hábitos de cultivo que dificulten la colonización de los insectos”.
Por otro lado, las casas de semillas trabajan en adaptar la genética a otras fechas de plantación más tardías donde la plaga no tenga tanta incidencia (con temperaturas menos elevadas), completando los ciclos. Asimismo, también se está desarrollando material para zonas tempranas, con características como el buen cuaje con sombreo, que permite retrasar la retirada de la cal del techo favoreciendo una menor incidencia de plagas. Juan Antonio Barranco Rodríguez, responsable de desarrollo de pimiento para España y Portugal en Sakata, manifiesta que “la innovación varietal es clave para reforzar la resistencia frente a estos desafíos y garantizar la continuidad del pimiento frente a otros cultivos en crecimiento”.
Desde Rijk Zwaan subrayan que, pese a los desafíos actuales, el pimiento seguirá siendo el cultivo hegemónico de Almería. “Es un cultivo principal, con un consumo europeo estable y en algunos segmentos en crecimiento, tanto en dulces como en italianos; por ello, la diferenciación es clave. Productos como Sweet Palermo han dejado de ser un nicho para convertirse en una referencia del mercado europeo”.
De forma paralela, el manejo del agricultor en campo parece esencial, con la aplicación del control biológico, donde están saliendo nuevos auxiliares que ayudan a la prevención, con conteos continuos y estando muy pendientes de la sanidad del cultivo. Como indica José Ramón Martínez, especialista de pimiento de BASF | Nunhems, “estamos apoyando al agricultor para maximizar el rendimiento de nuestras variedades en estos momentos difíciles, haciendo que, gracias a su rusticidad y estructura abierta de planta, se adopten nuevos sistemas de destalle y entutorado que ayuden a combatir esta plaga. Asimismo, esta rusticidad permite posicionar nuestro material en zonas y fechas en las que el agricultor se sienta más seguro a la hora de cultivar. Apostamos por plantas de estructura más abierta, con menor masa foliar y que permitan incluso el entutorado a dos tallos, reduciendo el contacto de la hoja con el fruto y facilitando un cultivo más limpio y productivo”.
“Nuestra previsión es que va a seguir bajando la superficie de pimiento hasta que no haya una solución clara para este problema”, explica Alejandro Pascual, Product Specialist de Pimiento en Iberia para Syngenta.
Y cómo no, también se busca la resistencia directa a la plaga, donde ya trabajan algunas casas de semillas. Por ejemplo, en Fitó desarrollan la resistencia antibiosis, “una sustancia parecida a los químicos que usamos, pero natural, que repela la plaga y que segregue la planta de la nueva variedad”.
Otros frentes en sanidad vegetal
El Thrips parvispinus no es el único que está dando dolor de cabeza a los agricultores de pimiento de Almería, ya que esta campaña la incidencia de la araña roja está siendo también muy agresiva, especialmente en zonas como Berja, Dalías y, más recientemente, Adra. “Es cierto que hay zonas más propensas, pero también hay variedades más atractivas a la plaga que directamente no llegan a ser comerciales por este motivo”, detalla Alejandro García, comercial de Bayer para la costa de Granada, Málaga y Almería.
La amenaza de los nematodos es otro reto para los productores de pimiento, teniendo en cuenta la cada vez menor disponibilidad de desinfectantes para suelo. El futuro apunta a que la progresiva desaparición de herramientas podrá aumentar su presencia y efectos sobre los cultivos. Por ello, determinadas casas de semillas ponen el foco en ofrecer esta resistencia en sus variedades, adelantándose a las necesidades del agricultor, además de la resistencia a oídio, que también es muy importante.
Futuro
El sector de semillas proyecta un futuro en el que la combinación de genética avanzada, manejo agronómico y adaptación a la demanda de mercado será clave para mantener el liderazgo del pimiento en Almería. Las casas de semillas coinciden en que la innovación es clave para garantizar producción, calidad y rentabilidad frente a los retos sanitarios y climáticos. Desde Bayer resaltan que “Almería destaca por su capacidad de producir pimientos de alta calidad que pocos competidores internacionales igualan”.
En palabras de Dolores Alcántara (Vilmorin Mikado): “Estamos ante un escenario donde los tres pilares fundamentales son las plagas emergentes, el estrés climático y la capacidad de entrar antes que los competidores internacionales. La genética, el manejo agronómico y la información del mercado serán los factores que definan el éxito de la próxima década en el cultivo del pimiento en Almería”.
Mecanización en campo
Desde las casas de semillas destacan la necesidad de reducir el elevado coste de mano de obra de la recolección en el cultivo del pimiento al aire libre y están llevando a cabo proyectos con fabricantes de maquinaria de este sector para desarrollar variedades que se adapten bien a este proceso, buscando una mayor rentabilidad del cultivo.
El futuro del pimiento pasa por:
- Priorizar la resistencia a plagas (Parvispinus) como pilar innegociable.
- Asegurar la adaptación genética al cambio climático, la salinidad y la escasez hídrica.
- Aumentar la longevidad y uniformidad de las variedades para garantizar la rentabilidad del agricultor a lo largo de ciclos de producción más largos.
- Responder a las demandas de nichos y la segmentación del mercado, especialmente en tamaño y calidad.


