Por mucho que hablemos de la subida de los costes de producciรณn que enfrentamos desde hace meses y de la necesidad de trasladarla, al menos en parte, al consumidor final, lo cierto es que, nos guste o no, el mercado estรก regulado, รบnica y exclusivamente, por la ley de la oferta y la demanda; y en el caso del sector hortofrutรญcola, hasta que no falta producto no hay precio. O si lo prefieren de otro modo, solo la demanda y una menor oferta son capaces de subir los precios.
Esto no significa que no se pueda aumentar el precio al consumidor; claro que sรญ, sobre todo teniendo en cuenta que, en comparaciรณn con otros productos del lineal, no hay nada mรกs barato que las frutas y hortalizas.
Tanto es asรญ que entiendo perfectamente que quienes trabajan con precios cerrados para toda la campaรฑa estรฉn intentando renegociar sus contratos para vender por encima de costes. El escenario es diferente para quienes negocian a diario o semanalmente; en su caso, ajustarรกn los precios a la situaciรณn de mercado del momento.
Quienes trabajan con precios cerrados para toda la campaรฑa estรกn tratando de renegociar sus contratos
Y en este contexto, a las empresas del sector no nos queda otra opciรณn que tratar de reducir costes y ser mรกs eficientes, pero para ello, necesitamos que la Administraciรณn nos allane el camino en algunos aspectos, por ejemplo, en la concesiรณn de autorizaciones para la instalaciรณn de plantas solares para autoconsumo. Y es que, por ejemplo, ยฟpor quรฉ una empresa con centros de manipulado en tres provincias no puede construir solo una planta solar que dรฉ suministro a sus tres centros? La Administraciรณn debe repensar cuestiones como esta y dar una respuesta clara al sector.


