El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha solicitado este lunes a la Comisión Europea que elabore un plan de acción para asegurar el abastecimiento de fertilizantes, producto imprescindible para asegurar la rentabilidad de las producciones agrícolas, que se ve dificultado por la guerra en Oriente Medio.
En el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea (UE) celebrado en Bruselas, Planas ha afirmado que más allá del problema puntual de los precios, la Comisión “debe adoptar aquellas medidas que sean necesarias para encontrar alternativas” y ha recordado que en esta materia Europa arrastra una vulnerabilidad desde hace tiempo, como ya se evidenció por ejemplo con el estallido de la guerra en Ucrania. El ministro ha reiterado que la dependencia externa de los fertilizantes es uno de los puntos débiles que compromete la autonomía alimentaria de la Unión.
Ha explicado que el 49 % de la urea y el 30 % del amoniaco, que son ingredientes básicos para la fabricación de fertilizantes, transitan por el estrecho de Ormuz, lo que ha motivado el encarecimiento de estos productos en las últimas semanas como consecuencia de la guerra contra Irán, y una situación de nuevo “muy compleja”. Planas ha recordado que para paliar este efecto el Gobierno de España ha incluido en el paquete de medidas para hacer frente a las consecuencias ayudas directas para la adquisición de fertilizantes por valor de 500 millones de euros.
El ministro ha explicado en el Consejo el “potente paquete” de medidas aprobado por el Gobierno español, el primero de la Unión que se dota de un plan para hacer frente a la guerra, que incluye medidas específicas para los sectores agrario y pesquero por valor de 877 millones de euros. El debate sobre la situación geopolítica se ha llevado a cabo durante el punto periódico que se ha tratado en este Consejo, sobre “Cuestiones comerciales”.
El Consejo de Ministros ha hecho balance del año trascurrido desde la presentación por parte de la Comisión Europea del documento de visión sobre la Agricultura y la Alimentación, que según Planas ofrece un “resultado mixto”, con claroscuros. Por un lado, ha destacado los avances producidos en temas como la modificación de la Organización Común de Mercados, la reforma de la directiva sobre prácticas comerciales desleales o el paquete legislativo sobre el vino.
Pero por el contrario ha lamentado que los planteamientos de este documento no hayan tenido reflejo en la propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC), sobre la que ha reiterado que debe recuperar la singularidad que siempre ha tenido, con un reglamento único que cubra todas sus actuaciones y una dotación financiera suficiente. Tampoco la propuesta inicial de Política Pesquera Común (PPC) está a la altura de las necesidades del sector.
En el Consejo, España y Portugal han presentado una proposición conjunta para clarificar aspectos sobre el enlace presupuestario entre la actual PAC y la que resulte de la reforma, ya que con toda probabilidad ésta no va a poder entra en vigor el 1 de enero de 2028. El ministro español ha explicado que esta clarificación resulta especialmente necesaria para asegurar los presupuestos de la Intervención Sectorial Vitivinícola y de las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas.


