Desde la Uniรณ argumentan que se trata de una variedad de la que se desconoce la superficie realmente plantada y la producciรณn existente en territorio espaรฑol y por eso rechazan que sus explotadores y obtenedores reclamen a los citricultores que quieran ยซlegalizarlaยป una cifra ยซjamรกs conocida en la citricultura espaรฑola de 66 ? por รกrbol plantado (IVA incluido) y 0,03 euros por kilo comercializadoยป.
La regularizaciรณn, segรบn los cรกlculos de la entidad, podrรญa suponer unos ingresos para los explotadores de, al menos, 31 millones de euros y unos ingresos mensuales de entre 300.000 a 750.000 euros.
Para al entidad se trata de un precio exagerado que responde a una estrategia planificada, ya que la variedad fue traรญda desde Israel con licencias para dos operadores, y despuรฉs fue supuestamente difundida a los agricultores ยซa cambio de comercializarla a buenos precios y a quienes ahora, una vez protegida, se les exige un pago hasta hoy desconocido para legalizarlaยป.
Desde La Uniรณ aseguran que este proceder es comรบn, ya que muchas veces antes de ser registradas nuevas variedades y durante el periodo provisional de protecciรณn se regalan varetas de esas variedades a citricultores particulares para asรญ obtener ยซun volumen de producciรณn especรญfico y reconocibleยป
Segรบn La Uniรณ, una vez consagrada la variedad en los mercados, obtenida la protecciรณn y alcanzado un pacto con su legรญtimo obtenedor, se pasa a reclamar ยซuna lucrativa regularizaciรณn de una producciรณn que pasa a ser ilegal pero que ellos mismos contribuyeron a hacer crecerยป.
Por ello solicitan al Ministerio de Agricultura que no ยซpermanezca ajeno a este asuntoยป y se plantee sanciones para todas aquellas entidades que supuestamente hayan podido cometer un delito de estafa al promover el proceso de legalizaciรณn de una variedad que ยซestรก recurrido, presenta serias irregularidades y, en muchos casos, ni siquiera coincide con la que los agricultores plantaron legalmente hace unos aรฑosยป.
En este sentido, La Uniรณ ha informado al Ministerio de Agricultura de que no existe confirmaciรณn de que la mandarina definitivamente plantada en muchos campos sea la variedad protegida Orri o que, por el contrario, se trate de la que mandarina de la que procede, la Orah o la Or, que son libres y por las que no se podrรญa reclamar royalty alguno.
Ante esta situaciรณn La Uniรณ ha argumentado al Ministerio en su escrito que un agricultor ยซpuede haber llegado a pagar 66 euros por planta de un cรญtrico que, sin saberlo, puede que no sea efectivamente Orriยป.

