Patatas Meléndez ha obtenido la certificación IFS Food con una puntuación del 97,76% en nivel higher level, uno de los resultados más elevados registrados en el sector. Este reconocimiento internacional avala la solidez de sus sistemas de gestión de calidad y seguridad alimentaria, así como la excelencia de sus procesos productivos.
La certificación, emitida por el organismo SGS, confirma que las actividades de la compañía cumplen con los requisitos del estándar IFS Food versión 8, uno de los marcos normativos más exigentes en la industria agroalimentaria a nivel global. El alcance de la auditoría incluye el lavado, la selección y el envasado de patatas y boniatos en distintos formatos, desde mallas y cajas de cartón hasta bolsas de papel y envases para microondas en su planta de Medina del Campo (Valladolid).
El estándar IFS Food constituye una referencia internacional para la evaluación de la seguridad alimentaria y la calidad en empresas que procesan o manipulan alimentos. Desarrollado por las federaciones de distribución de Alemania y Francia y reconocido por la Global Food Safety Initiative (GFSI), este sistema analiza de forma integral aspectos como la responsabilidad de la dirección, la implantación del sistema HACCP, la gestión de recursos, el control de los procesos productivos y los mecanismos de mejora continua.
Dentro del sistema IFS existen dos niveles de certificación: Foundation y Higher Level. Este último se concede únicamente a las organizaciones que superan el 95% de cumplimiento en la evaluación global, lo que sitúa a Patatas Meléndez entre las compañías con mayores estándares de exigencia en materia de seguridad alimentaria.
“La obtención de esta certificación con una puntuación tan alta refuerza nuestro compromiso con la calidad, la seguridad alimentaria y la mejora continua. Este reconocimiento refleja el trabajo de todo el equipo y nuestra apuesta por ofrecer a nuestros clientes y consumidores un producto con las máximas garantías”, señala Javier Meléndez, CEO de Patatas Meléndez.
Para el consumidor final, esta certificación supone una garantía adicional de seguridad, calidad y control en todo el proceso que sigue el producto antes de llegar al punto de venta. El estándar IFS exige una verificación exhaustiva de aspectos como la trazabilidad, la higiene en las instalaciones, el control de materias primas y la supervisión de los procesos productivos. Esto exige mantener una calidad constante desde el origen.
La certificación IFS Food es requerida por numerosas cadenas de gran distribución europeas como garantía para sus proveedores. Su reconocimiento internacional facilita además el acceso a mercados globales y refuerza la confianza de clientes y consumidores en los sistemas de control y calidad de las empresas certificadas.


