Desarrollo de la temporada
La actual campaña, que comenzamos en septiembre con las primeras satsumas, viene con una previsión fuerte de reducción en el volumen. Se trata de algo cíclico, agravado por el cambio climático, con episodios como la caída de granizo, que disminuyen aún más la producción. Así, el objetivo ahora es lograr la máxima cantidad de fruta para que los clientes no sufran falta de producto en sus lineales. Es decir, nuestra prioridad es que a los clientes no les afecten los problemas que hay en origen.
En cualquier caso, a fecha de primeros de octubre es difícil determinar la merma; hay que considerar otros elementos, como el calibre, para definir exactamente qué cantidad de fruta será comercializable y cómo se va a comportar el clima. Lo que sí podemos asegurar es que nuestra reducción es mucho menor de la que espera el sector nacional a nivel global.
«Hemos pasado de mover 30 y pico millones de kilos de producto a 105»
Valor añadido
Es una realidad que en Europa no competimos en igualdad de condiciones con terceros países productores de cítricos, como Marruecos y Egipto, que pagan salarios más bajos y pueden utilizar productos fitosanitarios que les ofrecen mayor productividad, entre otros aspectos. Por ello, nuestra estrategia no solo debe ser exigir que se defienda el sector citrícola y la agricultura europea en general, sino también apostar por la automatización en nuestros almacenes, por el desarrollo de nuevas variedades que aporten valor añadido y por aprovechar nuestra posición geográfica, ya que somos mucho más flexibles en la logística a la hora de suministrar.
Hay que aprovechar esas ventajas diferenciales para poner en valor nuestros cítricos. En nuestro caso, nos hemos especializado en ofrecer un producto de calidad, orientado a satisfacer las necesidades de nuestros clientes desde el punto de vista del servicio, de diferentes variedades y de innovación en nuevos proyectos, ya sea sostenibilidad, nuevas tecnologías, etc. Es decir, somos una empresa muy dinámica, adaptada a que nuestros clientes estén lo más contentos posible y, vistos los resultados, creo que lo estamos consiguiendo.
Un crecimiento exponencial
Somos la cuarta generación de una empresa familiar valenciana especializada en cítricos. Para ser exactos, mi abuelo compró la compañía a la familia propietaria, y ahora somos la tercera generación Motilla. Tenemos instalaciones en Carcaixent y Alzira, cerca de Valencia: un almacén especializado en mandarina y otro en naranjas.
He de destacar que en los últimos diez años hemos dado un salto importante en volumen de negocio, ya que hemos pasado de mover 30 y pico millones de kilos de producto a 105. Se trata de un crecimiento puramente orgánico, basado en el desarrollo y la comunicación con nuestros clientes actuales y las nuevas incorporaciones, sin el apoyo de fondos de inversión como han tenido otras empresas, ni mediante la compra de otras entidades.



