Bajada productiva
Si en una campaña normal de producción se suelen alcanzar los 30.000 kg de naranja por hectárea, este año se esperan solo unos 20.000 kg/ ha e incluso en el ciclo tardío ya hay fincas que prevén únicamente 8.000 kg/ ha. En definitiva, el descenso productivo será enorme esta temporada a nivel nacional, no solo en Andalucía, y viene sucediendo desde hace varios años de forma progresiva. De hecho, creo que esta menor producción se extiende a todos los países productores de la cuenca mediterránea. En España se habla de tres razones básicas: la situación climática que acompaña la temporada, en la que las heladas en primavera afectaron al momento de cuaje y floración de los cítricos; la falta de relevo generacional, especialmente en los minifundios de la Comunidad Valenciana, principal productor; y, por último, la ausencia de materias activas para tratar el cultivo de plagas y enfermedades.
Esto va a provocar sin duda una regulación a nivel de mercado, impulsando los precios, que es lo que está sucediendo actualmente. Pero este elevado precio del producto, unido a que Sudáfrica ha mandado más volumen ante la escasez española, está frenando la venta. Hemos empezado la campaña demasiado fuerte en cuanto al nivel de precios y aún no hace suficientemente frío en Europa, que es lo que impulsa la venta.
Al final, si hay kilos aptos para la venta nos podremos defender, si no, será difícil por muy cara que valga la fruta.
En la pasada campaña, por su parte, gracias a las lluvias dejamos de hablar de sequía; sin embargo, esta provocó un elevado nivel de merma productiva y mucho producto se destinó a industria. Aunque en el cómputo global hubo volumen y unas cotizaciones altas que salvaron la temporada, siendo finalmente razonable.
Competencia internacional
Son varios los aspectos del modelo de negocio de los países terceros que merman nuestra competitividad. Entre ellos, la desigualdad de condiciones a la hora de producir, tanto laboral como sanitariamente, estamos más limitados. Además, cuentan con numerosos acuerdos preferenciales, que les liberan de condiciones arancelarias a la hora de exportar a Europa. Estamos totalmente desprotegidos. A esto se suman nuestros propios problemas, como es la falta de mano de obra para recolectar el producto en campo. No hay suficiente personal para responder a los momentos de elevada producción durante la temporada. Asimismo, el sector carece de relevo generacional, las explotaciones se pierden porque los hijos no quieren tomar el testigo. Es una realidad.
Aumento del consumo
El descenso productivo gradual de los cítricos de los últimos años no solo se debe a las dificultades propias del cultivo, sino también al retroceso del consumo. Por este motivo, se ha de seguir invirtiendo en promocionar los cítricos con campañas de comunicación y cómo no, de la mejor manera posible, es decir, ofreciendo un producto de alta calidad. En este sentido, es importante contar con las variedades clubs que en los últimos años han transformado el sector aportando valor y, por tanto, consumo. Por ejemplo, la variedad Nadorcott marcó un antes y un después y continúan apareciendo nuevos materiales que hay que tener en cuenta para apostar por el desarrollo y futuro del sector. Pero siempre que respondan a determinadas características diferenciales en productividad, vida postcosecha, sabor y otros aspectos esenciales para toda la cadena de valor.



