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Más equilibrio en la importación de tomate

Año tras año, los productores españoles de tomates se han venido quejando de los problemas que ocasiona el régimen europeo de importación de frutas y hortalizas, al favorecer situaciones irregulares distorsionadoras del comercio.

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Durante más de una década han transmitido su malestar ante la existencia de un sistema complejo que ha logrado envenenar de alguna forma la imagen de las exportaciones de tomates marroquíes y no por culpa precisamente de los productores de ese país, sino del sistema de importación en la Unión Europea.

Los importadores han tenido hasta ahora la posibilidad de acogerse a varios métodos de cálculo de las tasas aduaneras y uno de ellos, el denominado «método deductivo», permitía declarar el precio de las mercancías después de su venta, lo que ha restado transparencia al sistema de precios de entrada que rige en el sector de frutas y hortalizas, pues permitía cierto margen de maniobra en la manipulación de las facturas presentadas por los operadores, lo que se tradujo en ocasiones en el impago de tasas aduaneras.

Tras muchos años de reiterar ante las instituciones europeas el mensaje de incomodidad creciente de los productores europeos, finalmente la Comisión Europea accedió a introducir los cambios necesarios en el marco de la reforma de la Política Agrícola Común acordada en 2013. El cambio más sustancial ha consistido en eliminar el recurso al método deductivo para que todos los operadores se acojan a la opción hasta ahora más transparente, basada en la declaración del valor global de importación que la Comisión publica cada día de acuerdo con los mercados representativos. Esa alternativa, que ya ha venido utilizándose en más del 70 por ciento de las importaciones de tomates marroquíes, tiene como principal ventaja suprimir de un plumazo toda tentación de distorsión de la realidad.

Para tener en cuenta las quejas que por su parte ha planteado el sector marroquí a raíz del cambio decidido en el régimen de importación, la Comisión Europea ha propuesto recientemente una nueva revisión del mecanismo de precios de entrada para incluir en el cálculo del valor global de importación el valor de los tomates cherry marroquíes, que eran los principales afectados por las modificaciones introducidas en la reforma de la PAC.

Es legítimo que tanto los productores marroquíes como los españoles intenten preservar sus intereses. Lograr una solución que permita guardar un equilibrio sano entre los intereses de ambos lados debería ser una prioridad a la hora de introducir las modificaciones oportunas al sistema aplicado hasta ahora. La Comisión está haciendo un esfuerzo considerable por entender las posiciones de unos y de otros y por lograr un régimen que sea lo más transparente posible, pues no tiene sentido mantener un mecanismo que da lugar a que se «cuelen» declaraciones irregulares con el objetivo de evadir el pago de tasas aduaneras.

La solución final puede que no sea en un cien por ciento la que desearían unos u otros pero al menos debería tener como principal virtud reducir las tensiones del mercado de frutas y hortalizas, que juega un papel primordial para la agricultura española y marroquí.

Fuente: www.elalmeria.es (de Freshplaza)

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