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Irta y Agrobio trabajan para controlar el ácaro del bronceado del tomate

T. montdorensis es un ácaro depredador que puede utilizarse en cultivos de pepino, pimiento, judía, tomate y fresa como alternativa a los plaguicidas.

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Para el control del ácaro del bronceado del tomate (Aculops lycopersici), una de las plagas más importantes en este cultivo, para cuyo control hay muy pocos plaguicidas disponibles, el IRTA y Agrobio han observado que es posible controlar los daños causados por éste cuando se utiliza como agente de biocontrol al ácaro depredador Transeius montdorensis y se le facilitan las condiciones ambientales y fuentes alternativas de alimento, según han publicado en un artículo en el boletín de la IOBC-WPRS correspondiente a la reunión del grupo de trabajo ”Integrated Control of Plant-Feeding Mites”.

El ácaro del bronceado del tomate es una de las plagas más importantes de esta hortaliza, con una amplia distribución mundial. «El control de este ácaro con plaguicidas sintéticos es difícil debido a la poca efectividad de las materias activas disponibles y a que cada vez se dispone de menos autorizadas», explica Cristina Castañé, investigadora del IRTA, «y los agentes de control biológico o biocontrol son una alternativa para poder minimizar sus daños en los cultivos». Otros ácaros fitoseidos que también se alimenten de A. lycopersicus, no han dado muy buenos resultados hasta el momento, probablemente porque no sean capaces de desarrollarse a causa de los tricomas del tomate. Sin embargo, los ensayos con Transeius montdorensis han dado buenos resultados cuando se añadían ácaros Astigmatina como fuente complementaria de alimento, pudiendo ser una alternativa de biocontrol.

Para comprobarlo, el IRTA, junto con la empresa Agrobio, han realizado estudios en tomate (en maceta, en condiciones controladas, y en planta grande en el invernadero), en los que se han utilizado dos densidades de T. montdorensis y dos densidades de un alimento complementario, y lo han comparado con un grupo control (únicamente con la plaga). Los resultados obtenidos señalan que, “en condiciones que favorezcan el desarrollo de T. montdoresis, como son una adecuada humedad relativa y la inclusión de alimento complementario, es posible el control de las poblaciones del ácaro bronceado”, apunta Enric Vila, de Agrobio. En los ensayos se consiguió minimizar los daños en la planta de tomate con respecto a las parcelas control, en las que la presencia del ácaro del bronceado fue evidente, así como los daños en los frutos.

Para completar estos resultados, se va a iniciar un proyecto de demostración con ensayos en invernaderos a escala comercial y ver así cuan efectivo puede ser el depredador en las condiciones del cultivo. El uso de este depredador permitiría reducir el uso de plaguicidas en el cultivo del tomate.

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