La asociación más representativa del regadío andaluz considera que este compromiso refleja la importancia de la cooperación institucional para alcanzar un objetivo común: avanzar hacia una agricultura de riego más sostenible, eficiente y competitiva. Estas inversiones beneficiarán a un sector estratégico para la economía y el desarrollo rural de Andalucía.
Inversiones en infraestructuras para mejorar la eficiencia del agua
El conjunto de actuaciones previstas tendrá un impacto directo sobre 102.495 hectáreas de cultivo y alrededor de 14.500 regantes distribuidos en seis provincias andaluzas. Los proyectos permitirán renovar y mejorar infraestructuras clave para garantizar una gestión más eficiente de los recursos hídricos.
Entre las medidas contempladas se incluyen nuevas infraestructuras de regulación y almacenamiento de agua, modernización de redes de distribución y sistemas avanzados de telecontrol y automatización del riego. Además, se incorporarán instalaciones solares fotovoltaicas para reducir los costes energéticos asociados a los bombeos.
Los trabajos también abarcan actuaciones vinculadas a la digitalización del regadío y mejoras en infraestructuras de tratamiento de aguas. Todo ello responde a la necesidad de avanzar hacia modelos agrícolas más tecnológicos y sostenibles.
Colaboración institucional para reforzar el regadío sostenible
Feragua destaca que estos convenios representan un ejemplo de cooperación entre administraciones cuando existe una voluntad compartida de impulsar proyectos estratégicos. La organización considera que este tipo de acuerdos deberían convertirse en una práctica habitual para afrontar los retos del regadío andaluz.
Sin embargo, la asociación lamenta que esta colaboración siga siendo más una excepción que una norma, especialmente en el ámbito de las grandes obras de regulación hidráulica. Feragua recuerda que numerosas presas e infraestructuras recogidas en los planes hidrológicos continúan paralizadas o avanzan con excesiva lentitud.
Esta situación resulta especialmente preocupante ante el déficit hídrico que afecta a Andalucía y que se ha evidenciado durante los últimos periodos de sequía. Las restricciones aplicadas al regadío han reducido la capacidad productiva del sector y han puesto en riesgo cultivos permanentes en diferentes zonas.
El papel de las comunidades de regantes en la innovación agrícola
El presidente de Feragua ha subrayado que este acuerdo demuestra la utilidad de la colaboración entre instituciones frente a la confrontación política. También ha destacado el papel esencial de la colaboración público-privada y la implicación del propio sector para hacer realidad estas inversiones.
Las comunidades de regantes participan activamente aportando financiación, equipos y recursos propios para continuar avanzando en innovación, sostenibilidad y competitividad. Según Feragua, la unión de esfuerzos entre el Ministerio de Agricultura, la Junta de Andalucía y los regantes permite acelerar actuaciones fundamentales para el futuro del regadío.
De las once actuaciones aprobadas, ocho corresponden a comunidades de regantes asociadas a Feragua. Estas se localizan en Jaén, Córdoba, Sevilla y Almería, reflejando el compromiso de estas entidades con la modernización de sus sistemas y la incorporación de nuevas tecnologías.
Tecnología y digitalización para un regadío andaluz más competitivo
La apuesta por la modernización confirma la posición del regadío andaluz como uno de los modelos más avanzados en eficiencia y sostenibilidad. Feragua resalta que más del 80% de la superficie regable de Andalucía funciona actualmente mediante sistemas de riego por goteo.
Estos sistemas permiten reducir el consumo de agua y optimizar la producción agrícola, situando al sector andaluz entre los más eficientes no solo de Europa, sino también a nivel internacional. La organización considera que este liderazgo debe mantenerse mediante nuevas inversiones y una apuesta constante por la innovación.
Feragua confía en que esta línea de colaboración continúe durante los próximos años y facilite nuevos proyectos vinculados a la inteligencia artificial, la sensorización y el análisis avanzado de datos. Estas herramientas serán fundamentales para seguir construyendo un regadío más inteligente, sostenible y preparado para los desafíos futuros.


