La asociación ha denunciado ante el Ayuntamiento a 30 supermercados de Mercadona al considerar que sus zonas destinadas al consumo incumplen la normativa municipal y suponen un caso de intrusismo en la actividad hostelera.
Según el director del Gremio, Roger Pallarols, la ordenanza municipal prohíbe que el espacio situado entre las cajas de cobro y la salida del establecimiento pueda utilizarse con fines comerciales. “No son zonas de descanso, tienen surtido de vasos y hasta microondas. Ahora el supermercado es una especie de restaurante low cost y esto es intrusismo”, ha señalado.
La patronal confía en que estas denuncias activen los mecanismos legales necesarios para que estos espacios “desaparezcan” de Barcelona. Además, prevé ampliar su ofensiva a otras cadenas que también han incorporado zonas de consumo en tienda.
El conflicto se produce en un contexto de fuerte crecimiento de la comida preparada y de los espacios de consumo dentro del supermercado, uno de los segmentos más dinámicos del gran consumo. Mercadona facturó 700 millones de euros en 2025 a través de su sección Listo para comer. La cifra asciende a 3.000 millones si se incluye el conjunto de la comida preparada, categoría en la que también se integran productos como cremas, pollo envasado o pizza refrigerada, que los consumidores a menudo calientan y consumen en las propias instalaciones de la cadena.
La ofensiva del Gremio no se limita a los supermercados. En paralelo, la organización mantiene su campaña contra las panaderías con degustación que, a su juicio, incumplen los límites de superficie —20 metros cuadrados del aforo— o la normativa sobre los productos que pueden comercializar, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas. Desde 2019, la asociación ha denunciado cerca de 200 establecimientos de este tipo.


