En mi dรญa a dรญa dentro del sector de la distribuciรณn, concretamente desde la perspectiva de una cooperativa como Consum, me enfrento constantemente a un interrogante fundamental: ยฟQuiรฉn escucha realmente al consumidor hoy en dรญa? A menudo, se habla de la cadena de frutas y hortalizas como un flujo continuo, pero la realidad es que la comunicaciรณn entre el lineal y el campo estรก mediada, filtrada y, en no pocas ocasiones, desalineada. Como nexo entre el mercado y el origen, mi labor โy la de mi equipoโ consiste en interpretar una demanda que es cada vez mรกs compleja, contradictoria y exigente.
Actualmente, la distribuciรณn ocupa una posiciรณn privilegiada, ya que disponemos de una visiรณn directa y real del comportamiento de compra. Gracias a herramientas como los programas de fidelizaciรณn, el anรกlisis pormenorizado de los tickets de compra y los datos de rotaciรณn, podemos saber no solo quรฉ compra el cliente, sino con quรฉ frecuencia lo hace y bajo quรฉ criterios objetivos. El consumidor nos envรญa seรฑales constantes sobre sus preferencias en cuanto a precio, calidad, conveniencia y origen. Sin embargo, el gran reto reside en cรณmo trasladamos esa informaciรณn al productor para que no se convierta en un simple ruido de fondo.
El filtro de la distribuciรณn
Es una realidad innegable que el productor recibe mayoritariamente seรฑales indirectas. Mientras nosotros analizamos tendencias globales, el agricultor suele percibir la demanda a travรฉs de los precios de mercado, las especificaciones tรฉcnicas de calidad, los calibres solicitados o, lamentablemente, los niveles de rechazo. Aunque la colaboraciรณn entre distribuciรณn y proveedores ha crecido exponencialmente โtrabajando juntos en el desarrollo de productos y campaรฑasโ, esta relaciรณn sigue estando fuertemente condicionada por las necesidades operativas y comerciales del punto de venta.
Cuando decidimos quรฉ formatos o variedades se colocan en el lineal, buscamos un equilibrio delicado entre la rotaciรณn, la rentabilidad y la facilidad operativa. El cliente quiere disponibilidad, pero nosotros tambiรฉn necesitamos eficiencia logรญstica y estabilidad en el suministro. Por ello, nos apoyamos en paneles de clientes que nos aportan informaciรณn valiosa antes de tomar decisiones que afectarรกn a toda la cadena. No obstante, cualquier cambio en la presentaciรณn o en las certificaciones de un producto implica inversiones y riesgos significativos para el productor, desde maquinaria nueva hasta cambios en los procesos productivos.
Lo que se dice frente a lo que se compra
Uno de los puntos mรกs crรญticos de mi gestiรณn es lidiar con la brecha entre el discurso del consumidor y su comportamiento real en el punto de venta. Vivimos en una era de contradicciones. Por un lado, el consumidor muestra una sensibilidad creciente hacia la sostenibilidad, el origen local y los valores รฉticos. Por otro lado, en un contexto marcado por la inflaciรณn y la pรฉrdida de poder adquisitivo, el precio sigue siendo el factor determinante en la decisiรณn final.
Esta falta de coherencia complica enormemente la planificaciรณn. En ocasiones, realizamos apuestas estratรฉgicas por categorรญas innovadoras o soluciones sostenibles que, a la hora de la verdad, no alcanzan los volรบmenes de venta esperados, incrementando los riesgos financieros para todos los eslabones de la cadena. Para nosotros, como cooperativa, la sostenibilidad y el apoyo al producto local no son solo una respuesta a una demanda, sino un compromiso corporativo para promover el desarrollo de las comunidades donde estamos presentes y reducir la huella de carbono. Pero debemos ser realistas: si el consumidor no percibe un valor inmediato en el sabor o la frescura, el atributo โsostenibleโ pasa a un segundo plano frente al factor prรกctico del precio.
La ilusiรณn de la abundancia
Otro fenรณmeno que ha transformado nuestra relaciรณn con el campo es la โilusiรณn de abundanciaโ. El consumidor actual da por hecho que cualquier fruta u hortaliza debe estar disponible los 365 dรญas del aรฑo; la ausencia de un producto se percibe como un fallo del surtido. Esto nos obliga a gestionar una logรญstica extremadamente compleja, recurriendo a mรบltiples orรญgenes e importaciones cuando la producciรณn nacional no
es suficiente.
Esta demanda de disponibilidad continua entra muchas veces en conflicto directo con los valores de sostenibilidad. Las importaciones aumentan la huella de carbono y nos exponen a riesgos climรกticos y logรญsticos internacionales. Desde nuestra posiciรณn, intentamos mitigar esto mediante una labor pedagรณgica: informar al consumidor sobre la temporada รณptima de cada producto, ya que es cuando el sabor y la calidad alcanzan su mรกximo nivel. A pesar de que la estacionalidad ha perdido peso como criterio de compra, seguimos creyendo que es un valor de diferenciaciรณn fundamental para el producto nacional y de cercanรญa.
Innovaciรณn y marketing
Finalmente, debemos hablar de quiรฉn decide quรฉ se produce. Aunque la innovaciรณn responde a las necesidades del consumidor, suele ser la gran distribuciรณn la que identifica las oportunidades de mejora en eficiencia, conservaciรณn o reducciรณn de mermas. Nosotros proponemos soluciones en envasado o nuevas variedades que faciliten la operativa, pero el valedor final siempre es el cliente en el lineal.
Aquรญ es donde el marketing desempeรฑa un papel crucial. No se trata solo de promocionar, sino de realizar una labor pedagรณgica que explique al consumidor por quรฉ un nuevo formato de conveniencia le beneficia, ya sea por salud o por ahorro de tiempo. Sin embargo, el marketing en los productos frescos tiene lรญmites claros: si el valor aรฑadido no es evidente y percibido de inmediato, el cliente no aceptarรก un precio elevado. Existe una tensiรณn constante entre el deseo de innovar y la necesidad de mantener un posicionamiento de precio competitivo.
En conclusiรณn, cerrar la brecha entre el campo y el lineal requiere de una transparencia absoluta y una visiรณn estratรฉgica a largo plazo. No podemos limitarnos a enviar seรฑales de precio o rechazos al productor, debemos compartir la informaciรณn que obtenemos de nuestros clientes para equilibrar la innovaciรณn con la rentabilidad y la sostenibilidad econรณmica. Solo a travรฉs de una colaboraciรณn real y una escucha activa de las contradicciones del mercado podremos garantizar que lo que el agricultor siembra sea, efectivamente, lo que el consumidor desea poner en su mesa.


