La utilización de fauna auxiliar es una herramienta eficaz para el control de las plagas en el cultivo de berries, sobre todo con la progresiva reducción en el uso de materias activas. Con un menor abanico de alternativas que permitan su alternancia, “si cada vez que aparece un problema, aplicamos la misma materia activa, al final las plagas desarrollan resistencia”, explica Ana Belén Arévalo, técnico de Desarrollo en Campo de Agrobío.
Por ello, el control biológico “juega un papel importante” gracias a su estrategia de detección precoz de la plaga, con la que establece depredadores generalistas y reserva al depredador específico cuando aparecen los primeros focos.
Esta práctica es cada vez más habitual en el caso del arándano, un cultivo “donde más control biológico se está implementando” porque tiene muy pocas materias activas autorizadas “y necesitan apoyarse en los enemigos naturales”.
“Lo bueno de los auxiliares es que todavía no hay una plaga que se haya hecho resistente al enemigo natural que la depreda o que la controla, por lo que es una solución mucho más sostenible en el tiempo”, recuerda.
Amenazas
La principal plaga que ha afectado a los berries, sobre todo a la fresa, ha sido la araña roja. Actualmente, la amenaza reside en un Trips invasor “que también está afectando a cítricos y a otros cultivos”, y que, con muy poca población, lleva a cabo un nivel de daño importante en fruto. Además, requiere de estrategias “muy preventivas” porque una vez que aparece y se reproduce, “marca los frutos incluso con muy poca población”.
Arévalo también apunta al problema con la Drosophila suzukii “no tanto en la zona de Huelva, pero sí en el norte de España”; una mosca pequeña que pone las puestas en el interior de los frutos y cuyas larvas, al nacer, los pudren, “depreciando comercialmente los frutos”, o a la reciente aparición de cochinillas en arándanos.
Control biológico por conservación
Para Ana Belén, la estrategia para las berries de Huelva sería apoyar el control biológico basado en sueltas de auxiliares, con el uso de infraestructuras ecológicas que favorezcan el control biológico por conservación. Es decir, plantar setos y acotar las parcelas con plantas que hagan de barrera para las plagas, ayudando a que se implementen los enemigos naturales. Una técnica que ya se está llevando a cabo en cultivos ecológicos con resultados “muy buenos”.
“Se deben llevar a cabo unas buenas prácticas agrícolas, porque Huelva necesita implementar esas islas de biodiversidad para que los depredadores estén ahí y protejan el cultivo en estos macrotúneles abiertos”, especifica.
Romper el mito
En el control biológico, uno de los hándicaps que siempre se han mencionado ha sido el alto coste que conlleva su puesta en marcha. “Durante todos estos años se han ajustado mucho los precios y se ha mejorado mucho la calidad de las producciones con dosis bajas de introducción”, resalta la técnico de Desarrollo en Campo de Agrobío. A ello se suma que, la planta, al estar menos tratada, se estresa menos, alargando los ciclos de cultivo y alcanzando una mayor vigorosidad, sanidad y mejor productividad.
Productos destacados para berries
• Ácaros depredadores alimentados con POWERmite 3.0 en fresa
• Control conservativo: Sírfidos y Lobularia maritima
• Orius en arándano para el control de trips
Esfuerzo, pasión y labor
El uso de insectos auxiliares para la polinización y el control biológico de plagas y microorganismos para el control de enfermedades ha supuesto uno de los hitos más importantes en la historia de éxito de la agricultura almeriense. Agrobío, con sus 30 años de experiencia, ha sido pionera y referente en este salto de calidad, demostrando que la sostenibilidad ambiental y la económica pueden ir de la mano. Un trabajo por el que ha recibido la Bandera de Andalucía al mérito Medioambiental en Almería, un reconocimiento “al esfuerzo, pasión y labor del gran equipo de Agrobío”, señalan desde la compañía.

