El Consejo de la Unión Europea ha acordado iniciar negociaciones con el Parlamento Europeo sobre una revisión profunda de las normas de la UE que regulan la producción y comercialización de material vegetal de reproducción (MVR). Esto supone un paso importante hacia la modernización de un marco legislativo «que, en algunos casos, no ha cambiado significativamente desde la década de 1960».
«El acuerdo alcanzado nos permite avanzar con un marco moderno, coherente y preparado para el futuro en materia de material vegetal reproductivo. Con este mandato, estamos listos para colaborar de manera constructiva con el Parlamento Europeo con el fin de elaborar normas que apoyen la innovación, refuercen la biodiversidad y proporcionen a los agricultores de toda Europa el material de alta calidad que necesitan para afrontar los retos del futuro», ha afirmado Jacob Jensen, ministro de Alimentación, Agricultura y Pesca.
Las nuevas normas tienen por objeto aumentar la agrobiodiversidad, apoyar las variedades nicho y adaptadas a las condiciones locales, y ofrecer una mayor flexibilidad para los diferentes fines de uso de los obtentores, otros operadores profesionales y los operadores no profesionales. También pretenden garantizar que el material de reproducción vegetal comercializado en la UE sea de alta calidad y fiable, y se adapte a los retos medioambientales y climáticos a los que se enfrenta Europa.
La propuesta sustituye diez directivas sectoriales existentes por un único reglamento armonizado con el fin de crear un sistema «más flexible, favorable a la innovación y resiliente desde el punto de vista medioambiental» y abarca las semillas y todas las demás formas de material utilizados para la propagación vegetativa de las plantas. No abarca, entre otras cosas, el material forestal de reproducción, el material forestal de reproducción destinado a fines ornamentales, el material forestal de reproducción exportado a terceros países, el material orgánico heterogéneo, el material forestal de reproducción utilizado por los bancos de genes para la conservación de los recursos fitogenéticos y el material forestal de reproducción utilizado para ensayos oficiales, mejoramiento genético o fines científicos.
Las nuevas normas buscan:
- Crear un conjunto de normas más sencillas y claras en toda la Unión, reduciendo las divergencias en su aplicación y garantizando la igualdad de condiciones;
- Apoyar el progreso científico y tecnológico, permitiendo el uso de herramientas digitales, técnicas biomoleculares y técnicas modernas de mejora genética que no se contemplaban en la legislación original de los años 60;
- Reducir la carga administrativa para las autoridades competentes y los operadores mediante procedimientos armonizados, responsabilidades más claras y documentación digital;
- Garantizar la disponibilidad de recursos fitogenéticos de alta calidad adaptados a las condiciones agrícolas y medioambientales en constante evolución, lo que permitirá una adopción más rápida de variedades adecuadas al cambio climático, las plagas y las enfermedades;
- Promover la seguridad alimentaria y de los piensos, salvaguardar los recursos fitogenéticos y proteger la biodiversidad, entre otras cosas mediante normas más ligeras para las variedades de conservación y el material destinado a la producción ecológica;
- Mejorar la coherencia con la legislación de la UE en materia de fitosanidad y controles oficiales, integrando más estrechamente los recursos fitogenéticos en el marco de control horizontal de la UE y reforzando la trazabilidad.
Se espera que las negociaciones entre la presidencia del Consejo y el Parlamento Europeo comiencen a principios del próximo año para acordar un texto definitivo.



