Una campaña marcada por condiciones climáticas favorables
Las condiciones registradas durante el otoño y el invierno han sido especialmente favorables para el desarrollo del cultivo. La acumulación de precipitaciones, con valores que en algunas zonas han alcanzado entre 150 y 200 litros por metro cuadrado, junto a un adecuado número de horas de frío han favorecido una floración homogénea en especies como melocotón, nectarina y paraguayo.
En este escenario, las previsiones iniciales son optimistas. “Todo apunta a una campaña con buenas perspectivas de calidad”, señalan desde la compañía.
Arranque de campaña: primeras variedades ya en el mercado
La campaña de fruta de hueso ya está en marcha. En abril, las primeras recolecciones de nectarina, paraguayo y melocotón marcan el inicio de la oferta nacional. A lo largo de las próximas semanas, la campaña irá ganando volumen con la incorporación progresiva de otras especies como el albaricoque, así como las ciruelas y las cerezas en mayo, completando el calendario con la llegada de las platerinas en junio.
Adelantarse al mercado: una estrategia consolidada
La estrategia de El Ciruelo se apoya en la combinación de zonas de cultivo con microclimas especialmente tempranos, próximas a la costa, y una continua adaptación varietal. Este modelo permite adelantar la entrada en mercado y posicionarse en un momento clave para activar el consumo de fruta nacional.
“Podemos decir que contamos con las primeras frutas de hueso del mercado español”, destacan desde la empresa, con un volumen anual de comercialización que supera las 47.500 toneladas. Además, subrayan el papel de la inversión en zonas precoces y en la selección varietal como pilares de esta estrategia.
Calidad al alza en un mercado cada vez más exigente
Las condiciones actuales invitan al optimismo en términos de calidad. Una floración equilibrada y un buen cuaje inicial suelen estar directamente relacionados con mejoras en calibre, sabor y coloración, atributos cada vez más determinantes en la decisión de compra.
En este sentido, el mercado nacional continúa siendo relevante. “La cercanía permite que la fruta llegue en mejores condiciones al consumidor, en su punto óptimo de consumo”, apuntan, destacando la importancia nacional en la estabilidad del sector.
Innovación y adaptación para garantizar la competitividad
Más allá de la campaña actual, el sector de fruta de hueso sigue avanzando en su adaptación hacia un entorno productivo cada vez más exigente. El impacto del cambio climático, con inviernos menos fríos y veranos más largos, está obligando a replantear tanto la ubicación de los cultivos como la elección varietal.
“Se trata de seguir adaptando el modelo productivo, seleccionando variedades más adecuadas y ajustando los cultivos a cada zona”, explican. En este contexto, la mejora genética y la innovación agronómica se consolidan como herramientas clave para mantener la competitividad y garantizar la sostenibilidad de las explotaciones.



