Un referente en el mercado
Sus fundadores, Francisco Rodríguez y Manoli García, director comercial y CEO respectivamente, dieron el paso hace un cuarto de siglo con una clara visión de futuro. “Ella venía del mundo del embalaje, yo de la banca. Detectamos que había unas expectativas de desarrollo de negocio y necesidad en Almería y nos lanzamos a cubrirla”, recuerda Rodríguez. Desde entonces, su crecimiento ha ido de la mano del propio desarrollo del sector hortofrutícola almeriense, consolidándose como proveedor de envases siendo un referente a nivel nacional.
La empresa se dedica a la distribución y venta de envases y embalajes. Su fortaleza reside en el servicio: contar con stock, rapidez de respuesta y una amplia gama de productos. Actualmente disponen cerca de 2.200 referencias, que incluyen envases plásticos, tarrinas de cartón, mallas, flejes, bolsas de papel o cubos, entre otros. “El productor o la cooperativa necesita inmediatez; el dinamismo del sector agrario es así, ahí entramos nosotros y radica nuestro éxito”, explica Rodríguez.
Somos partners de nuestros clientes. Confían en que cumplimos los plazos y que nunca se quedarán sin stock
El año 2018 marcó un antes y un después en su trayectoria: la ampliación de sus instalaciones, pasando de 4.000 a 8.000 metros cuadrados. Este salto no solo les permitió duplicar su capacidad de almacenaje y montaje, sino también abrirse a nuevos mercados. “Fue un punto de inflexión. Gracias a esa inversión pudimos internacionalizarnos y llegar a mercados europeos y del norte de África».
Sostenibilidad y retos de futuro
Según Manoli, otro hito relevante ha sido su apuesta por la sostenibilidad. Anticipándose a las exigencias de la Agenda 2030, la compañía apostó, por las tarrinas de cartón, convirtiéndose en un referente nacional en este tipo de envase. No obstante, Rodríguez defiende una visión equilibrada: “El plástico no puede demonizarse. Es un material necesario en muchos casos, necesitamos herramientas reales para reciclaje real y cercano”.
El crecimiento de la empresa se mantiene estable, con un aumento anual del 3 al 5%, basado en la confianza de sus clientes. Su fórmula es sencilla pero efectiva: servicio, seriedad y cercanía. “Somos partners de nuestros clientes. Saben que cumplimos los plazos y que nunca se quedarán sin stock”, resume Manoli.
Mirando al futuro, los retos pasan por consolidar el mercado nacional y expandirse en Europa, para lo cual ya están adaptando sus instalaciones y maquinaria. “Queremos seguir creciendo poco a poco, pero sin perder la esencia que nos trajo hasta aquí: trabajar con honestidad y compromiso”, concluye la empresaria.
Veinticinco años después, Ejidozone sigue demostrando que la mejor estrategia es estar al lado del productor: “Donde haya un agricultor, estaremos nosotros”.




