Un ejemplo es Dragonbot, un robot autónomo desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), capaz de identificar, seleccionar y recolectar pitayas maduras con precisión, reduciendo al mínimo los daños durante la cosecha.
Este avance responde al crecimiento que ha experimentado el cultivo de la pitaya en los últimos años, especialmente en la cuenca mediterránea, donde destaca por su elevada rentabilidad y por la resistencia de la planta a condiciones de escasez de agua.
Inteligencia artificial para seleccionar solo los frutos maduros
El proyecto ha sido coordinado por el Laboratorio de Robótica Agrícola de la UPV y combina distintas tecnologías para automatizar por completo el proceso de recolección. El sistema incorpora un vehículo autónomo equipado con visión artificial capaz de localizar los frutos, analizar su grado de maduración y decidir cuáles se encuentran en el momento óptimo para ser cosechados.
Una vez identificadas las pitayas listas para la recolección, un brazo robótico ejecuta el corte y la manipulación del fruto con gran precisión para evitar daños durante el proceso.
Según explica Francisco Rovira, director del Laboratorio de Robótica Agrícola e investigador del proyecto, Dragonbot es, hasta donde conoce el equipo, el primer robot diseñado específicamente para automatizar la recolección de pitayas. Además, destaca que el interés por este cultivo continúa creciendo gracias a su resistencia y al aumento de la demanda de una fruta con un elevado valor comercial.
El desarrollo tecnológico ha contado también con la participación de otros grupos especializados de la Universitat Politècnica de València.
Un sistema de manipulación diseñado para proteger la fruta
El Instituto Universitario de Automática e Informática Industrial (ai2) de la UPV ha sido el encargado de desarrollar el sistema de manipulación instalado sobre el brazo robótico, además de programar las operaciones de corte, recogida y depósito de los frutos.
La plataforma dispone de tracción a las cuatro ruedas, dirección en dos de ellas, suspensión independiente, un brazo robótico, una garra y dos mecanismos de corte formados por una hoja vibratoria y unas tijeras neumáticas. Como elemento diferencial, el equipo diseñó unos dedos neumáticos flexibles capaces de sujetar la pitaya sin dañarla durante la manipulación.
Las pruebas realizadas en explotaciones agrícolas han permitido comprobar el funcionamiento del sistema en condiciones reales.
Resultados prometedores para la automatización de cultivos delicados
Durante los ensayos, Dragonbot consiguió recolectar correctamente más del 75 % de los frutos maduros, mientras que menos del 12 % presentó algún tipo de daño durante la manipulación.
Para Coral Ortiz, coordinadora del proyecto, estos resultados demuestran que la tecnología desarrollada ofrece un importante potencial no solo para la recolección autónoma de pitayas, sino también para otros cultivos cuyos frutos requieren una manipulación especialmente cuidadosa.
El desarrollo del robot ha sido posible gracias a la colaboración entre distintos centros de investigación y empresas tecnológicas.
Un proyecto colaborativo impulsado con financiación europea
Además de la UPV, el consorcio responsable de Dragonbot ha contado con la participación de GreenVision, encargada del sistema de estimación del grado de maduración; Inderen, que proporcionó el entorno agrivoltaico para las pruebas; y Nutai, especializada en visión artificial para identificar el punto óptimo de corte de cada fruto.
La iniciativa ha sido financiada mediante el programa de Proyectos Estratégicos en Cooperación de la Generalitat Valenciana, con cofinanciación de fondos FEDER. Recientemente, Dragonbot fue reconocido como uno de los casos de éxito de innovación colaborativa durante la jornada Innova Connect, organizada por la Dirección General de Fondos Europeos e Ivace+i Innovación para mostrar el impacto de la financiación europea en el desarrollo tecnológico de la Comunitat Valenciana.


