En la actualidad, en el sector del cultivo de hoja hay muchas empresas productoras atravesando grandes dificultades para poder mantenerse a flote. Las regulaciones que impone Europa como son la limitación en el uso de materias activas y las trabas burocráticas, junto a la importante subida de costes y los vaivenes climáticos, complican cada campaña, minimizando la rentabilidad del sector. En el ámbito fitosanitario, contamos con productos que tienen una baja eficacia, lo que nos obliga a aplicar más tratamientos y, por tanto, aumentan los costes. No nos han dejado un periodo para poder buscar alternativas que funcionen, estamos sin herramientas. La amenaza de plagas a veces provoca que podamos tener producto listo para recolectar y tener que perderlo.
Además, la distribución europea está cada vez más concentrada y, sin embargo, el eslabón productor continúa atomizado. Es cierto que estamos en un proceso de cambio, iniciando cierto movimiento de concentración y con la entrada de los fondos de inversión, pero aún nos queda mucho por andar para tener fuerza para negociar ante las grandes instancias europeas e intentar cambiar esta realidad.
El objetivo es buscar ser más eficientes para reducir costes y colaborar para hacer frente común a las políticas que ponen obstáculos
Tendríamos que estar más unidos para luchar por nuestros intereses en Europa a nivel político y que nos facilitaran la labor, para así poder reducir costes de producción, con el objetivo de ser más rentables.
A esta situación se suma que nuestra campaña de invierno es cada vez más corta debido al cambio climático. Los productores del norte de Europa ahora empiezan antes y alargan sus temporadas de verano hasta final de octubre.
Respecto al problema de la falta de mano de obra, que es generalizado en la agricultura española, ya hay empresas que cuentan con mecanización en campo para la recolección de lechuga, pero aún no está lo suficientemente implantada, por lo que, de momento, no es viable. Parece algo muy necesario buscar una solución porque creemos que en unos años habrá aún menos personal para trabajar en el campo.
Pese a todas las vicisitudes, el sector logra cada temporada suministrar producto a más de 30 cadenas europeas y alimentar a la población. Todas las semanas garantizamos una disponibilidad mínima para abastecer los lineales de los supermercados en Suecia, Dinamarca, Rumanía, Alemania, Irlanda, Letonia… , desde octubre hasta el mes de mayo, superando las inclemencias meteorológicas propias de un cultivo a cielo abierto.
Al final el objetivo es buscar ser más eficientes para reducir costes y colaborar entre las empresas productoras, estar alineadas. La idea es hacer frente común frente a las políticas que nos ponen obstáculos en el camino de seguir produciendo.

