En contraste con la pasada campaña, que registró la segunda cosecha del sector más baja de los últimos 25 años, las previsiones de la campaña de plátano esta temporada en Coplaca en principio apuntan a un año “normal, como los que teníamos antes de los episodios de inviernos cálidos de 2022 a 2024”, declara el director general de Coplaca, Javier Palenzuela.
Despejada la incógnita del volumen, son otras las principales preocupaciones para esta campaña. Por un lado, la subida de costes, cuya estructura es muy peculiar en el caso del plátano canario porque a los comunes para toda la agricultura europea, tienen que sumarle insularidad, lejanía, orografía… que hace que bastantes fincas estén en el límite de la rentabilidad y supervivencia económica. “Nuestros costos han subido más de un 40%” y llevamos 20 años con la misma ficha financiera”, explica Palenzuela, en relación a la actual congelación de las ayudas del POSEI.
Para afrontar esta situación, desde Coplaca hacen esfuerzos para reducir costes y optimizar los trabajos, mecanizando todos los procesos que son susceptibles de ello y tratando de limitar las importaciones de insumos con un mejor aprovechamiento de recursos locales, como la materia orgánica o las aguas regeneradas. En esta línea, la cooperativa también está involucrada en algunas iniciativas como los recubrimientos físicos para mejorar la postcosecha, el empleo de sustancias naturales en el control de plagas (Proyecto CROPSAFE) o el monitoreo de los contenidos de humedad del suelo para un riego más eficiente. “Asimismo, se avanza en las técnicas y procesos de empaquetado y postcosecha para mejorar la calidad del producto que ponemos en el mercado”, añade el director.
Desigualdad con terceros países
Por otro lado, el sector debe afrontar la falta de herramientas para lograr la sanidad vegetal, en comparación con otros países importadores de banana que no cuentan con las mismas exigencias fitosanitarias. Como describe Javier Palenzuela, hay tres caminos no excluyentes como alternativa, como son las autorizaciones excepcionales en los casos que sean viables, la búsqueda y registro por parte de las empresas de nuevas materias activas que cumplan las estrictas condiciones de la Unión Europea y, por supuesto, la investigación y aplicación de otras soluciones no químicas que han demostrado ser eficaces (control biológico, implantar o mantener biodiversidad o productos menos agresivos como aceites o jabones) que requieren un cambio en la forma de trabajar y aplicarlos en las fincas, pero que funcionan ya en muchos casos. “Vemos muy difícil que las administraciones tomen medidas. Llevamos años pidiendo la aplicación de cláusulas espejo que nos hagan estar en igualdad de condiciones y esto afecta tanto a medidas fitosanitarias, laborales, etc.” Por ejemplo, en Canarias hay un problema de relevo generacional, como todo el sector primario, y no se establecen medidas para poder corregirlo.
En el caso de Coplaca, en el ámbito fitosanitario, trabajan en mejorar el rendimiento del control de plagas, perfeccionando los sistemas de aplicación, calibrando adecuadamente los equipos y, sobre todo, tratando sólo los focos y en el momento adecuado, apenas empieza la plaga.
Cifras
En 2025 el volumen de banana comercializada en España se incrementó en la misma cantidad que disminuyeron los envíos de Plátano de Canarias, es decir 38.000 toneladas. En ese año, el mercado fue de un 50% para el plátano de Canarias y un 50% para la banana.


