Actualmente invertimos más de un millón de euros anuales en fauna auxiliar, además de acompañar a los agricultores con formación, seguimiento y protocolos de manejo.
Gracias a todo este trabajo previo, la retirada de materias activas no nos ha sorprendido: llevamos más de una década preparándonos para este escenario.
PRESENTE
Las mayores dificultades se concentran actualmente en varias plagas que han incrementado su presión debido a la falta de herramientas eficaces. La araña roja es una de las más problemáticas, con presencia significativa en cultivos como pimiento, tomate y pepino. Su rápida reproducción y su capacidad para adaptarse a condiciones climáticas extremas complican su manejo.
En tomate, el vasates continúa siendo un desafío importante, especialmente cuando aparece asociado a virosis que agravan los daños y reducen la capacidad productiva de la planta. En pimiento, el Trips Parvispinus se ha consolidado como una plaga emergente de gran relevancia: su comportamiento agresivo, dificultad de detección temprana y capacidad de causar daños directos e indirectos lo convierten en un enemigo prioritario en la gestión diaria.
RENDIMIENTOS
Cada vez más agricultores planifican sus cultivos teniendo en cuenta la presión de plagas y enfermedades.
Los costes de producción han aumentado, principalmente por la mayor necesidad de fauna auxiliar, las adaptaciones en invernaderos para mejorar la eficacia del control biológico y las inversiones necesarias en estructuras y protocolos específicos.
Desde nuestra cooperativa trabajamos para que el agricultor pueda anticiparse y aplicar estas mejoras con acompañamiento técnico, formación continua y apoyo económico a través de la OPFH.
En cuanto a mermas, algunas plagas afectan directamente a la calidad comercial, y otras, como el vasate acompañado de virosis, reducen significativamente la producción.
Por ello, la planificación del agricultor es ahora más estratégica, y La Palma juega un papel clave en informar, prevenir y orientar en la elección del cultivo.
ALTERNATIVAS
Con un buen manejo, y especialmente con un acompañamiento técnico como el que ofrecemos en la cooperativa, las alternativas actuales pueden ser viables y permiten mantener niveles de producción aceptables. El uso de fauna auxiliar, la aplicación rigurosa de medidas culturales, el seguimiento permanente y la anticipación en la estrategia de control son elementos que, combinados, hacen posible un manejo eficaz incluso en un escenario con menos herramientas químicas disponibles.
Sin embargo, es importante reconocer que estas alternativas requieren una mayor tecnificación, más formación por parte del agricultor y un seguimiento mucho más exhaustivo por parte de los equipos técnicos. No todas las plagas responden igual al control biológico y, en algunos momentos del ciclo del cultivo, la falta de un producto puntual puede comprometer la estabilidad del sistema.
Por este motivo, disponer de nuevas materias activas, o al menos de autorizaciones excepcionales para situaciones críticas, sería de gran ayuda. No se trata de sustituir el control biológico, sino de complementarlo con herramientas puntuales que permitan actuar con rapidez cuando la presión de plagas supera los umbrales de tolerancia. Contar con estas opciones daría mayor seguridad al agricultor, mejoraría la capacidad de respuesta y contribuiría a una producción más estable y sostenible.

