Aunque las intensas y frecuentes lluvias registradas desde finales de octubre de 2025, junto a un importante descenso de la luminosidad, han contribuido a disminuir sus poblaciones, la plaga ha logrado mantenerse gracias a la protección que le ofrecen sus sedas frente a ambientes desfavorables.
El marco normativo europeo, cada vez más restrictivo en el uso de fitosanitarios, y la demanda creciente de productos con menos residuos, obliga a adoptar estrategias de manejo integrado en el control de plagas y enfermedades.
Teniendo en cuenta que, la araña roja desarrolla resistencias con facilidad, la alternancia de materias activas ya no es suficiente por sí sola. Por ello, el control biológico se ha convertido en una herramienta clave en dicho manejo integrado. La Gestión Integrada de Plagas prioriza, por tanto, el uso de métodos biológicos, culturales y físicos frente a los químicos.
Entre los depredadores más utilizados para el control poblacional de la araña roja mediante sueltas de estos auxiliares destacan Neoseiulus californicus, Amblyseius andersoni y Phytoseiulus persimilis, este último especializado exclusivamente en Tetranychus.
Una estrategia eficiente en el marco de la Gestión Integrada de plagas incluye:
- Muestreos constantes y detección precoz de focos.
- Valoración de fauna auxiliar autóctona.
- Tratamientos químicos puntuales y compatibles cuando la presión inicial es alta.
- Sueltas preventivas semanales de depredadores hasta finales de marzo y sueltas localizadas después.
- Mantener humedades moderadas mediante pulverizaciones controladas.
- Buen manejo agronómico: nutrición equilibrada, ventilación adecuada y control de temperatura y humedad.
Finalmente, se recomienda emplear acaricidas, utilizando productos registrados y uso autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el cultivo y la plaga en cuestión, que sean respetuosos con la fauna auxiliar, así como alternar modos de acción y seguir estrictamente las indicaciones de las etiquetas para evitar resistencias. Con una población estable de depredadores y un manejo adecuado del cultivo, el control de la araña roja puede mantenerse con alta eficiencia durante toda la campaña.

