El sector europeo de frutas y hortalizas es ampliamente reconocido por su dinamismo y competitividad, pero ahora se enfrenta a un profundo desafío, ya que la estrategia de la UE para reducir las sustancias activas está modificando las condiciones en las que operan los agricultores. Este enfoque corre el riesgo de socavar la competitividad del sector. Al restringir las herramientas a disposición de los agricultores sin garantizar que existan alternativas viables y eficaces, el resultado es un aumento de los costes de producción, una reducción de los rendimientos y un debilitamiento de la posición de Europa en los mercados agrícolas mundiales. La competitividad debe seguir siendo una piedra angular de la política de la UE, y las soluciones basadas en la ciencia son el camino hacia una agricultura resiliente.
Las consecuencias de la falta de alternativas fitosanitarias en los últimos años ya son visibles. Los agricultores informan de pérdidas en las cosechas debido a la protección insuficiente contra plagas y enfermedades invasoras, mientras que la capacidad del sector para suministrar productos de alta calidad durante todo el año se ve comprometida. Estos resultados no solo afectan a los agricultores, sino que también se propagan a lo largo de la cadena alimentaria, afectando a los procesadores, los retailers y, en última instancia, a los consumidores. La reducción de las cosechas, el aumento de las importaciones procedentes de terceros países y el incremento de los precios al consumo son pruebas tangibles del desequilibrio entre la ambición normativa y la viabilidad práctica.
INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD
La innovación en la mejora vegetal y la protección de cultivos debe reconocerse como un elemento fundamental para alcanzar los objetivos de sostenibilidad. Por lo tanto, es esencial acelerar la aprobación de nuevas herramientas y tecnologías. Los procesos normativos simplificados y basados en la ciencia pueden garantizar que los agricultores obtengan un acceso más rápido a las innovaciones sin comprometer las normas medioambientales. Euroseeds acoge con satisfacción iniciativas como la ‘Brújula de la competitividad para la UE’ (Competitiveness Compass for the EU), que hace hincapié en la innovación como motor de la sostenibilidad. Un acceso más rápido a las nuevas técnicas genómicas, las soluciones agrícolas digitales, los productos biológicos y los nuevos tratamientos de semillas puede reducir la dependencia de las sustancias activas, al tiempo que se mantienen altos estándares de seguridad. Lo que se necesita es agilidad normativa: un sistema que recompense la innovación y, al mismo tiempo, salvaguarde la sostenibilidad.
Los tratamientos de semillas son un claro ejemplo de cómo se pueden utilizar las sustancias activas de forma sostenible y eficaz. Al garantizar que las semillas estén sanas desde el principio, las semillas tratadas reducen la necesidad de utilizar productos fitosanitarios en fases posteriores del ciclo de cultivo. Son totalmente compatibles con las estrategias de Manejo Integrado de Plagas (IPM), ya que actúan sobre las plagas y enfermedades en la fase más temprana con un mínimo de insumos, lo que reduce significativamente la necesidad de utilizar Plant Protection Products (PPPs, productos fitosanitarios) adicionales en fases posteriores del cultivo. Representan una herramienta de agricultura de precisión por excelencia: proporcionan protección exactamente donde se necesita, en la semilla, en lugar de hacerlo de forma generalizada en todo el cultivo.
Las nuevas técnicas genómicas (NGT) representan otra vía de innovación fundamental. Euroseeds apoya firmemente un marco regulatorio proporcionado y basado en la ciencia para las NGT, que permita a los obtentores desarrollar variedades más resistentes a las plagas, las enfermedades y el estrés climático, al tiempo que se reduce la necesidad de insumos químicos. Estas técnicas aceleran el desarrollo de cultivos con características de sostenibilidad mejoradas, como la eficiencia en el uso de los recursos y la resistencia a las amenazas emergentes. Facilitar el acceso oportuno a las NGT permitirá a los agricultores europeos seguir siendo competitivos y cumplir los objetivos de sostenibilidad de la UE sin comprometer la productividad ni la calidad.
Las administraciones nacionales y europeas deben desempeñar un papel decisivo a la hora de equilibrar la sostenibilidad y la viabilidad productiva. Esto significa no solo fijar objetivos ambiciosos, sino también permitir que el sector los alcance. El reconocimiento del papel de la mejora genética en la Estrategia de Bioeconomía de la UE debe traducirse en un apoyo concreto y práctico que refuerce la resiliencia del sector.



