Más frío, más agua y mejores perspectivas
Tras varias campañas marcadas por la sequía, este año el invierno y la primavera han dejado un escenario distinto. Según explica Rodríguez, “se han registrado muchas horas de frío, además de un frío de calidad, favoreciendo un reposo vegetativo adecuado antes de Navidad”. A eso se suma una pluviometría muy elevada, con registros acumulados muy por encima de los habituales en muchas explotaciones.
Ese contexto ha sido favorable para buena parte de la campaña, aunque no de forma uniforme. Las variedades ultra tempranas estaban muy avanzadas en floración cuando llegaron las lluvias persistentes. La falta de luz y la humedad han dificultado el desarrollo inicial del fruto. En cambio, para las variedades posteriores el escenario es bastante más positivo. En esas fechas más avanzadas no se prevén incidencias extraordinarias, y el balance agronómico es, en conjunto, razonablemente bueno.
Rodríguez insiste en que las frutas más tempranas han perdido una parte decisiva de su ciclo de desarrollo. La consecuencia es clara, en las primeras semanas de campaña habrá dificultades con el calibre. Así, el gerente de SAT Síntesis da por hecho que en la franja más temprana este será uno de los grandes condicionantes de la campaña.
La precocidad, una ventaja
Uno de los elementos más interesantes que destaca el gerente de SAT Síntesis es el cambio de comportamiento de la gran distribución. Antes del COVID, explica, las cadenas europeas de supermercados arrancaban más tarde con la fruta de hueso. Era habitual empezar a recibir pedidos de forma significativa en semanas 19, 20 o incluso 21.
Eso cambió con la pandemia y se ha mantenido. Desde entonces, los supermercados quieren fruta cuanto antes en los lineales. Esa demanda de precocidad se ha consolidado, hasta el punto de que ya hay operadores europeos preguntando por fruta de hueso en semana 16 o 17, es decir, a mediados de abril. Ahí es donde la fruta temprana del sur gana peso estratégico. El problema, subraya Rodríguez, es tener capacidad suficiente para atenderla.
Una oferta ajustada, pero con espacio para crecer
Rodríguez recuerda que, tras los arranques de plantaciones producidos entre 2018 y 2019 en distintas zonas productoras, la oferta temprana se ha quedado “justita”. Hasta hace poco podía decirse que en mayo faltaban nectarinas; ahora, añade, también falta melocotón, porque se ha arrancado incluso más superficie de este último.
El problema es que ese hueco comercial no puede llenarse fácilmente si no hay suficiente personal para sacar adelante la campaña. Esa es la paradoja del sector: existe una ventana atractiva, una demanda creciente y una posición competitiva clara, pero el límite sigue estando en el factor humano.



