Para esta temporada se espera un descenso productivo, que será comercialmente más notable en clementina por varios episodios de granizo. En términos generales, esto se debe a problemas estructurales de disminución de rendimiento por calor y cambio climático. “De cualquier forma, esperamos producto suficiente”, apunta Nacho Juárez, responsable de cítricos de Anecoop.
El inicio de la campaña 25/26 ha sido complejo. La coincidencia con la fruta del hemisferio sur, sobre todo Sudáfrica, es elevada este año. A ello se suman los efectos del cambio climático: temperaturas extremas en verano que reducen los volúmenes y generan estrés en el desarrollo del cultivo.
LA NARANJA PIERDE PESO
En este descenso global de cítricos, destaca la naranja. De hecho, el volumen de la campaña 2025/2026 se prevé que sea el más bajo de naranja en España en 16 años. A pesar de que nuestro país ha sido históricamente el primer productor de naranja del hemisferio norte, este año su producción ha descendido un 11,5 % respecto a 2024, hasta situarse en 2,72 millones de toneladas, quedando por detrás de Egipto (3,15 millones).
Este retroceso se ha ido produciendo en los últimos años debido a un descenso del consumo de naranja global —ha caído casi 8,5 kilos por persona en 13 años, pasando de 22 a poco más de 13 kilos anuales— y la mayor rentabilidad de otros cultivos como los subtropicales o la mandarina frente a la naranja, que han mermado su superficie.
La creciente diversificación de la oferta de frutas en el punto de venta y el menor rendimiento en campo por plagas y condiciones climáticas, además de la competencia de terceros países, también han influido de forma importante en esta disminución. Sin embargo, sigue siendo la primera categoría citrícola en importancia.
La producción de mandarina, por su parte, también va a disminuir en un 8,2 % respecto a la campaña pasada y un 14,1 % por debajo de la media. Si remontamos atrás, ha reducido su superficie en la Comunidad Valenciana en el periodo de 2012 a 2022 un 24,87 %, mientras en otras comunidades como Andalucía y Murcia ha venido a reemplazar a la naranja (+3.732 y 775 hectáreas respectivamente).
Su mayor facilidad de consumo y su avance varietal, que alarga la temporada y mejora el rendimiento y la calidad en la difícil situación climática actual, le han ayudado a tomar relevancia. El boom de las variedades Club con control en la oferta, sin pepita y altos niveles de sabor está recuperando la confianza de agricultores y consumidores en esta fruta y, hoy por hoy, se ha consolidado como el principal motor de crecimiento del consumo de cítricos.
Sin embargo, desde la campaña 2018/19, las exportaciones tanto de naranja como de mandarina han mostrado una tendencia a la baja. Este descenso se debe, en parte, a la reducción de la oferta provocada por episodios de sequía prolongada, altas temperaturas y lluvias torrenciales.
Finalmente, la menor disponibilidad de cítricos nacionales en el mercado europeo está siendo aprovechada por otros países productores, que han incrementado su producción y expansión internacional.
COMPETENCIA EXTERIOR
Esta menor producción que se prevé esperan que sea favorable a nivel comercial, aunque hay incertidumbres importantes respecto a la competencia de terceros países, como explica Juárez:
- El sector espera un comportamiento moderado de Egipto en cuanto a exportación de naranja al implementar fábricas de zumo.
- Las expectativas con respecto a Marruecos son similares a las de Egipto, pero en su caso por sus limitaciones de riego.
- Con daños parciales por frío, Turquía baja bastante en naranjas y limones, pero en mandarinas y pomelos recupera producción. Los problemas con alguno de sus mercados habituales pueden provocar que dirija el envío de sus productos hacia la Unión Europea.
- Grecia permanece estable y con una mejora en la fiabilidad a nivel de servicio.
El desafío, en definitiva, es trabajar por seguir siendo líderes en el suministro de cítricos a Europa en el hemisferio norte. Para ello, tener una posición logística buena y capacidad suficiente en volumen y en diversidad al ofrecer toda la gama de cítricos en todas las subcategorías nos otorga ventajas competitivas.
Además, pese al cambio climático, la climatología de España es muy favorable para este cultivo históricamente. “Pero no solo debemos ofrecer la producción nacional, sino también hacer uso de las avanzadas infraestructuras y logística con la que contamos importando el producto nosotros mismos de los terceros países y reactivándonos como agentes comercializadores”, como explica Luis Catalá, director adjunto de Frutínter.
También el sector está apostando por la diferenciación en calidad con un profundo trabajo de innovación varietal, especialmente en mandarina y en las variedades pigmentadas en naranja y clementina. Asimismo, la automatización juega un papel clave en la competitividad de nuestro sector para optimizar los costes.
Uno de los aspectos que más preocupan en la competencia con terceros países es la necesidad de que todos operen bajo las mismas condiciones, especialmente en lo que respecta a la producción, sostenibilidad y seguridad alimentaria. Pero no se puede culpar de todo a la competencia, como dice el consultor experto Paco Borrás: “habría que aceptar causas propias como falta de calidad, excesiva prisa en la recolección o la falta de una estructura organizativa del sector, etc.”
SANIDAD VEGETAL
Este es uno de los aspectos en los que se juega en desventaja con terceros países y que se ha intensificado en los últimos años. El sector exige las mismas medidas fitosanitarias que países terceros productores y un mayor control sobre acuerdos como el transporte en frío para evitar la entrada de plagas como la falsa polilla, el HLB o el cotonet.
La retirada progresiva de materias activas autorizadas, que limita el acceso a herramientas eficaces para la protección de los cultivos, obliga a acelerar la transición hacia modelos de lucha biológica y fertilización orgánica, un cambio necesario pero que requiere apoyo económico y técnico para ser viable.
LA INNOVACIÓN VARIETAL, IMPRESCINDIBLE
En el ‘A Debate’ que celebramos en el especial de cítricos el pasado mes de diciembre, los principales actores en el desarrollo varietal afirmaron que la mentalidad del agricultor ha cambiado: “sabe que las buenas variedades hay que pagarlas y que cuesta mucho producirlas y proteger a los productores legales”.
Ahora una nueva variedad no se percibe como un gasto, sino como una buena inversión. De ahí la transformación que está viviendo el sector citrícola español, especialmente en la categoría de la mandarina.
El futuro de la innovación en las variedades de cítricos pasa por cubrir huecos estratégicos en el calendario, siempre combinando calidad y rentabilidad con adaptación al cambio climático y resistencia a las nuevas enfermedades.
A modo de conclusión, “sin renovación varietal en cítricos, España competiría solo en precio y esa batalla está perdida”, afirmaba en una entrevista Carlos Carrascosa, gerente de Viveros Sevilla.
Nacho Juárez, responsable de cítricos de Anecoop: “Debe haber una defensa más firme del sector citrícola europeo”
España cuenta con capacidad productiva y logística suficiente para liderar el suministro citrícola europeo, pero necesita una defensa más firme de su sector por parte de las Administraciones frente a la competencia exterior. Además, a nivel interno, todavía existen cuestiones relevantes en la agenda global de la citricultura española.
Entre ellas, destaca la necesidad de avanzar en la reorganización y modernización del sector, así como en la actualización de sus estructuras productivas, especialmente en la Comunidad Valenciana. Asimismo, persiste el reto de mejorar la integración entre la base productiva y los canales comerciales, que actualmente presentan un nivel de conexión relativamente limitado.
Luis Catalá, director adjunto de Frutínter: Infraestructura y logística como ventaja competitiva
Tenemos todo para poder ser líderes. Nuestra ventaja competitiva radica en el know-how y en la proximidad al consumidor. Además, somos una industria de servicio; España cuenta con una de las infraestructuras más avanzadas de Europa en términos de logística, almacenes de confección y distribución en frescos.
Sin embargo, en momentos de escasez de producción nacional, es necesario complementar la oferta con fruta de terceros países, no solo para abastecer el mercado nacional, sino para poder dar servicio a nuestros clientes europeos. Para ello, debemos ser ágiles y mejorar la logística interna, especialmente en lo que respecta a puertos e infraestructuras clave, con el fin de agilizar los procesos y mantener nuestra capacidad de servicio durante todo el año.
Negarnos a afrontar esta realidad, cuando contamos con los medios y el personal capacitado para su manejo, está generando oportunidades para otros países europeos que están posicionándose como alternativa de servicio, lo que podría comprometer nuestra posición como referente en el suministro de cítricos.

