Después de varias campañas en las que el cultivo de calabacín en Almería era noticia por la baja rentabilidad para los productores, la reducción de superficie o la caída en el consumo, esta hortaliza se consolida ahora como una alternativa con garantías frente a la crisis de pimiento y tomate. Este cultivo ha logrado reposicionarse gracias a reforzar su paquete de resistencias frente a plagas y mediante un desarrollo varietal que ha permitido al agricultor disponer de opciones para todas los ciclos de la campaña.
En este contexto, la obtentora Rijk Zwaan presentó a inicios de este año Leonaris RZ, su variedad para los ciclos de primavera y otoño en invernadero, y ahora hace lo mismo con Naranco RZ, que busca cubrir el segmento de invierno con mayor resistencia frente al virus de Nueva Delhi (ToLCNDV). “En esta época, la presión de la plaga disminuye, pero con la incertidumbre de los noviembres y diciembres más cálidos que estamos teniendo, debemos ofrecerle al agricultor seguridad”, destaca Pepe Jiménez, responsable internacional de calabacín en esta casa de semillas, durante la presentación en una jornada celebrada en Las Norias, Almería.

El I+D en mejora genética, centro de la estrategia de las casas de semillas, debe garantizar una rápida respuesta a los problemas estructurales del sector. No solo a las plagas, el que mayor impacto tiene, sino también a otras variables, como la escasez de mano de obra o el cambio climático.
Un concepto es primordial para las nuevas variedades: la rusticidad frente a las condiciones adversas. Ante inviernos como el pasado, con un tren de borrascas que causó numerosos daños en los invernaderos almerienses, “estar preparados con plantas que aguanten este tipo de inclemencias es muy importante”, destaca Jiménez, quien cree que “en vez de tener una planta para calor y otra para frío, estamos buscando la adaptabilidad”.

Naranco RZ responde a esta necesidad con una planta compacta, abierta y de entrenudos cortos, lo que facilita la recolección y permite reducir el coste de la mano de obra. Su fruto, cilíndrico y de un calibre de 17 a 22 centímetros, cuenta con buen cierre pistilar y una uniformidad, garantía de calidad y producción continuada, alzándose como una opción que asegura rentabilidad y calidad para los agricultores.
Naranco RZ:
- Rusticidad y adaptabilidad a condiciones adversas
- Recolección fácil para reducir la mano de obra
- Seguridad para el agricultor ante la incidencia de plagas
- Trasplante de octubre a diciembre
- Resistencias: ToLCNDV, Oídio


