Esta revista Mercados ha informado, como no podía ser de otra manera, regularmente de la evolución de las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur. Por solo poner 5 ejemplos, el 19 de enero publicó “La UE califica el acuerdo con Mercosur como una asociación histórica y ambiciosa[1]”; el 16 de enero “El campo se movilizará en las capitales andaluzas el 29 de enero por Mercosur”[2]; el 14 de enero “Continúan las manifestaciones contra Mercosur, el 20 de enero en Estrasburgo”[3]; el 12 de enero se hizo eco del comunicado de FEPEX “Un acuerdo desequilibrado: Mercosur gana acceso y la UE mantiene su déficit”[4] y el 12 de enero le tocó el turno al artículo “Mercosur: Andalucía exige cláusulas de salvaguarda para proteger al campo andaluz”[5].
Algún buen amigo me ha comentado la extrañeza que le provocaba mi silencio al respecto, la falta de un artículo de opinión mío sobre este tema. Le respondí que era verdad que no había escrito nada sobre Mercosur en la revista Mercados, en otros medios me había ampliamente explayado.
A la pregunta entonces de por qué en otros medios y no en estas páginas respondí que, aunque hay temas específicos de frutas y hortalizas (que he ido incorporando en otros artículos), el análisis del acuerdo había de ser global y no sectorial y, como no me gusta demasiado ser “republicano” (de publicar y republicar), me había concentrado en medios generalistas.
Un acuerdo globalmente positivo para Europa y más para España
En este mundo en el que vivimos, el abordar un análisis político y económico se parece cada vez más a la pasión futbolera: o eres de un equipo, o eres de otro; tienes que estar a favor o en contra y se admiten pocos matices.
Este es el caso del debate sobre Mercosur. Cuando afirmo que el acuerdo es globalmente positivo en especial para España y Portugal, algunos concluyen que soy un criminal o un idiota[6]. Por cierto, no creo que este tipo de adjetivos discalificativos ayuden a ningún planteamiento. Pero cuando digo que el acuerdo tiene luces y sombras, me critican por “templar gaitas”.
El acuerdo es positivo en el actual contexto geopolítico de crisis del multilateralismo y de ofensiva Trumpista. El acuerdo es una señal importante (hay vida después de Trump, incluso al lado de Trump). De hecho, Estados miembros que anteriormente habían expresado reticencias al acuerdo al final han votado a favor.
Una prioridad de primer orden para España
Como ya expliqué en una Píldora de la PAC “¿Mercosur en el horizonte? De la importancia del procedimiento”[7] en la Plataforma Tierra de Cajamar, se trata de una prioridad estratégica española: “Desde el inicio de las negociaciones de adhesión de España a las Comunidades Europeas, la diplomacia española ha tenido como objetivo el acercar lo más posible el trato comercial que reciben los países de América Latina con el que reciben las antiguas colonias francesas, inglesas y belgas, los llamados “países de África, Caribe y Pacífico» (países ACP, en la jerga comunitaria).
Así nos lo explicó, por ejemplo, en 1985 el embajador Alberto Ullastres, entonces director de la Escuela Diplomática, en la clase magistral que nos dio en el Curso de Comunidades Europeas que organizaba su institución. «Gobernando las derechas o las izquierdas, esta prioridad sigue estando en el ADN del servicio diplomático español; como lo es, por cierto, el mantener las mejores relaciones posibles con el Reino de Marruecos. Una vez entrado en el club europeo, esta vez desde dentro, España ha seguido con este empeño”.
Ya sé que suena raro ahora, en un momento como el que vivimos, pero ha habido periodos en la historia reciente de nuestro país en donde existían políticas y acuerdos de Estado que anteponían los intereses estratégicos de España a los intereses partidarios y ha habido políticos que tenían la valentía de explicarlo y defenderlo.
Un acuerdo mejor que los anteriores
Este acuerdo presenta para la agricultura europea, desde el punto de vista de sus intereses defensivos, sensibles mejoras con respecto a los textos anteriores. Para verlos con detalles, y por no alargarnos aun más, los interesados pueden referirse a mi Píldora de la PAC de diciembre de 2024: “Algunos detalles del acuerdo sobre Mercosur[8]” y el más reciente de Fernando Miranda: “De nuevo Mercosur”[9].
Los gobiernos anteriores, y los hemos tenido de distintos colores políticos, presionaron en Bruselas para que el acuerdo anterior fuera ratificado. Por esto, es penoso ver que el consenso histórico sobre este tema se ha, si no roto, al menos debilitado.
Un acuerdo también con sombras
Ya está, que no diga nadie que no me he mojado. Yo soy uno de los idiotas que considera el acuerdo como globalmente positivo.
Pero los hechos son testarudos y el análisis ha de ser riguroso. Hay sectores, y temas, que pueden potencialmente hacer frente a dificultades. Yo no dudo que sea global y estratégicamente positivo para Europa y para España, pero no hay que negar las sombras.
Se ha hablado mucho de la carne de vacuno. Allí los negociadores han previsto unas cuotas de importación y un calendario largo de implementación. Por parte europea se ha prometido un seguimiento preciso del mercado y la adopción de medidas de salvaguardia si se revelan necesarias. Vivir para ver, en todo caso habrá que estar muy vigilante. Desgraciadamente, la producción de azúcar en España se está volviendo marginal.
Sin embargo, me preocupan las concesiones hechas en el zumo de naranja, un producto del que parecen haberse completamente olvidado nuestros negociadores.
Algunas de estas sombras alcanzan el sector de las frutas y hortalizas. Voy a mencionar dos de ellas, en el sector citrícola y en los controles en frontera.
El mercado del zumo de naranja permite valorizar la producción europea (y, en primer lugar, española) que no cumple las condiciones para ser comercializada en fresco. Si este mercado se hunde bajo la competencia del primer productor mundial, Brasil, se podría desestabilizar una buena parte de la producción en especial en el levante español. El tema requiere, en mi opinión, un seguimiento muy cercano.
El último informe de la Comisión Europea sobre los controles en frontera es del 2025 y recoge datos del año 2024. Observa, por un lado, que los controles aduaneros sobre productos importados en 2024 fueron insuficientes frente al aumento de las importaciones impulsado por el comercio electrónico.
Es verdad que constata que las aduanas han aumentado el número absoluto de controles, aunque el porcentaje respecto al total de productos declarados es bajo debido al gran volumen de mercancías que entran. De más de 4.777 millones de productos declarados, solo unos 392.529 (0.0082%) fueron inspeccionados físicamente, es decir, 82 de cada millón. En estas condiciones, al día de hoy, cabe dudar que la Comisión es capaz de asegurar que, para los consumidores, los productos importados ofrecen el mismo nivel de garantía que los productos comunitarios.
El acuerdo de Mercosur revela las insuficiencias y las carencias actuales del proyecto europeo. Pero la solución no es disparar a matar contra las Instituciones y el proyecto sino trabajar para tener más y mejor Europa.
Llueve sobre mojado
¿Quiere esto decir que no hay ninguna razón seria y objetiva que justifique el malestar y las manifestaciones de los agricultores? Por supuesto que no.
En otra Píldora de la PAC, “Seguimos hablando de Mercosur[10]” del 13 enero concluía explicando que llueve sobre mojado. Este acuerdo coincide con las negociaciones sobre la futura PAC.
Llueve sobre mojado. Después de 25 años de negociación, la firma del acuerdo interviene después de una etapa de “despotismo ilustrado” de la primera Comisión von der Leyen en el que se intentó mucho más imponer que convencer en la implementación del Pacto Verde Europeo.
Llueve sobre mojado. La Comisión ha aprobado su marco financiero europeo para el periodo 2028-2035, que representara no solo una menor dotación financiera para las políticas agrarias (y de cohesión europea) sino un cambio completo del modelo de gestión de los fondos que introduce un grado importante de incertidumbres,
Llueve sobre mojado. Esta propuesta apareció después de que un grupo de primeras figuras del sector publicara en octubre 2024 las conclusiones del Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Agricultura Europea: unas conclusiones muy interesantes, conclusiones que nos hicieron concluir aquel año con cierto optimismo.
Llueve sobre mojado. También apareció después de la Comunicación de la Comisión titulada “Una visión de la agricultura y la alimentación: configurando juntos un sector agrícola y agroalimentario atractivo para las generaciones futuras” que ya se alejaba algo del documento de conclusiones antes mencionado, pero que seguía respirando un cierto optimismo y una cierta sensibilidad para con nuestras problemáticas.
Es verdad, como nos recuerda Fernando Miranda en su último artículo al respecto, que en las negociaciones finales sobre Mercosur que la Comisión ha hecho también concesiones en lo relativo a las negociaciones del futuro Marco Financiero Plurianual 2028-2034 y de la Reforma de la Política Agrícola Común. Pero estas valen lo que valen.
En efecto, ha ofrecido a los Estados miembros la posibilidad de destinar más fondos para la PAC de sus planes nacionales. No es dinero “fresco” adicional, sino la posibilidad de emplear más dinero del fondo único para la PAC en detrimento de otras políticas.
Desvestir a Pedro para vestir a Juan, en un contexto en el que tanto Pedro como Juan tiene menos ropas que ponerse y se han de pelear por los trapos que quedan.
Con ello, los fondos destinados a esta política podrían incrementarse, si todos y cada uno de los Estados miembros hicieran uso de esta nueva flexibilidad, en 45.000 millones de euros, es decir, un 15 %. Pero se los quitaríamos a los fondos regionales, al fondo social, enfrentando unas regiones con otras, las autoridades regionales con los agricultores y Estados miembros del este con los del oeste.
Por esto es esencial, y es ahora, conseguir que Europa se dote de unas políticas comunes fuertes. Como concluía en la última Píldora mencionada, “la autonomía estratégica europea, el protagonismo necesario de Europa en este mundo cada vez más polarizado, pasa también por una autonomía alimentaria. No es solo un problema de tierras raras, de dependencia energética, de microchips y de inteligencia artificial, de autonomía bancaria y de industria de armamento. También es un problema de alimentación, una actividad crítica como nos recordó la crisis del covid. Lo que pasa es que hay enseñanzas que demasiado rápido se olvidan”.
[1] https://revistamercados.com/la-ue-califica-el-acuerdo-con-mercosur-como-una-asociacion-historica-y-ambiciosa/
[2] https://revistamercados.com/protestas-campo-andaluz-29-enero-ue-mercosur/
[3] https://revistamercados.com/continuan-las-manifestaciones-contra-mercosur-el-20-de-enero-en-estrasburgo/
[4] https://revistamercados.com/un-acuerdo-desequilibrado-mercosur-gana-acceso-y-la-ue-mantiene-su-deficit/
[5] https://revistamercados.com/mercosur-andalucia-exige-clausulas-de-salvaguarda-para-proteger-al-campo-andaluz/
[6] https://www.agrodiario.com/articulo/opinion/mercosur-cena-idiotas/20260120063202068271.html?
[7] https://www.plataformatierra.es/comunidad/las-pildoras-de-la-pac/mercosur-en-el-horizonte-de-la-importancia-del-procedimiento
[8] https://www.plataformatierra.es/comunidad/las-pildoras-de-la-pac/algunos-detalles-del-acuerdo-sobre-mercosur
[9] https://www.plataformatierra.es/comunidad/alimentacion-y-comercio/de-nuevo-mercosur
[10] https://www.plataformatierra.es/comunidad/las-pildoras-de-la-pac/seguimos-hablando-de-mercosur


