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Objetivo: garantizar la rentabilidad para alcanzar un futuro estable. CANSO

La entrada fuerte del consumo y la disminución de la oferta, que en Canso cifran en un 30%, son motivos para confiar en una buena campaña para el caqui.

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La pasada fue una campaña complicada para el caqui, que cerró el año sin poder cubrir sus costes de producción. Cuando hablamos con Pedro Sánchez, director general de Canso, analizamos las causas de esos malos resultados, y nos explica que “el aumento de la demanda de calidad de los clientes estratégicos, los que mueven un volumen considerable, unido al no aprovechamiento de la segunda categoría y el bajo precio del producto dieron lugar a un desequilibrio en la cadena”; situación que, de repetirse, podría provocar el arranque de muchísimas plantaciones, sobre todo “las que no tienen una línea de comercialización definida y dependen al máximo del mercado mayorista, con grandes fluctuaciones de precios”.

Con la nueva campaña en marcha, las previsiones son bien diferentes. A la reducción de un 30% de la producción prevista este año, se suman los daños ocasionados por las fuertes lluvias y el pedrisco a principios de noviembre. “A nivel global, prevemos recolectar un 30% menos”, comenta Sánchez, quien afirma que, aun así, “podremos seguir sirviendo a nuestros clientes preferenciales, si bien aquellos sin una rentabilidad garantizada se van a quedar sin un suministro continuo”.

Pese a todo, el director general de Canso es optimista: “Con la entrada fuerte del consumo y la disminución de la oferta, debemos garantizar la rentabilidad a los productores y así estabilizar el futuro del producto”. Un devenir marcado no solo por la sobreoferta, sino también por las dificultades que encuentra el sector para combatir plagas y enfermedades como consecuencia del cada vez menor número de materias activas autorizadas; y lo que es peor, sin alternativas.

En este sentido, Sánchez explica que son muchas las líneas de investigación abiertas en colaboración con organismos públicos y privados para determinar la eficacia del control biológico de plagas en caqui y, es más, algunas cooperativas están poniendo en marcha sus propios insectarios que, en Canso, podría estar a pleno rendimiento la próxima campaña.

Por otro lado, Sánchez afirma que “la apertura de nuevos mercados es una de las prioridades que nos ayudarán a obtener mejores resultados en la comercialización del caqui” y, en esta línea, se refiere a la necesidad de “descentralizar el producto de la Unión Europea”. Entre esos mercados alternativos, apunta a China, pero no se queda sólo ahí: “Todas las vías de escape posibles ayudarán a evitar la saturación en ciertos mercados”.

Nuevas instalaciones
Ante la situación generada por la crisis del COVID-19, Canso ha decidido poner en marcha nuevas instalaciones en Alzira junto con la cooperativa de esta localidad para así impedir los posibles contagios. “Hemos construido conjuntamente otro almacén para el caqui donde confeccionar y comercializar parte de la producción”, garantizando así las medidas de distanciamiento entre sus empleados.

Futuras alianzas
Aunque aún no da detalles, el director general de Canso avanza que, más pronto que tarde, asistiremos a nuevas alianzas dentro del mundo cooperativo y empresarial. “Si no nos dimensionamos con arreglo a las demandas del mercado, nuestra competitividad se verá mermada”, concluye Sánchez.

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