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“En el hogar es donde más alimentos se desperdician”. ACES

Del volumen total del desperdicio alimentario de la cadena de valor, un 42% se produce en casa y solo un 5% en la distribución, lo que demuestra el fuerte compromiso de los supermercados en el ámbito medioambiental, reforzado por sus acciones en la búsqueda de envases más sostenibles.Entrevista a Aurelio del Pino, presidente de ACES (Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados).

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Los supermercados siguen ganando cuota de mercado. ¿Qué radiografía hace de la situación actual?
Los datos confirman que el sector goza de un buen estado de salud, con una ligera evolución positiva que se sostiene sobre todo por el esfuerzo innovador de las compañías, el número de aperturas y el crecimiento de las ventas en productos frescos, uno de los principales objetivos de nuestros asociados. La distribución alimentaria es un mercado especialmente dinámico en el que tiendas tradicionales de alimentación y mercados municipales siguen teniendo un peso importante en la cesta de la compra, lo que provoca una competencia muy fuerte entre todos, en la búsqueda permanente de la eficiencia y satisfacción del cliente.

La IV Gama gana presencia, como los productos bio. ¿Cree que son ejemplos de cómo están cambiando los lineales?
Según el informe ‘España, un país de frescos’ de Nielsen, aumenta el gasto en este tipo de productos, en gran medida porque cada vez más los consumidores optan por productos de mayor valor añadido, que tienen un coste algo superior y cumplen con las tres grandes tendencias: conveniencia, salud y placer. Este mismo informe apuntaba que aquellos productos asociados con la conveniencia y salud aportan buena parte del crecimiento al sector, y es que la fruta y verdura de IV Gama suponen alrededor del 20% del crecimiento de ambas categorías.
Por su parte, el mercado orgánico crece a un ritmo mayor que el resto de productos de la cesta de la compra, de acuerdo con los estudios de mercado. Por ejemplo, Kantar Worldpanel afirmaba que en España existen más de 3 millones de consumidores habituales de productos bio y ecológico, por lo que ya forman parte de la cesta de la compra de cualquier tipo de consumidor.

Ante “la guerra al plástico”, está volviendo el granel y se buscan envases biodegradables. ¿Qué otras acciones se están poniendo en marcha en esta línea?
En el caso de las bolsas de sección y autoservicio, trabajamos mano a mano con instituciones públicas con el objetivo de encontrar siempre la mejor solución de materiales para su producción. No podemos dejar fuera de nuestro control aquellos materiales que vayan a estar en contacto directo con los alimentos. Una vez que esté generalizada la recogida selectiva doméstica de residuos orgánicos en 2021, tendrán mayor eficacia las soluciones con plásticos compostables o papel.
Además, parte de nuestra responsabilidad es explicar al consumidor la función que realizan los envases, que cumplen con criterios de información, trazabilidad y control, higiene y conservación de alimentos. Todo envase de frutas y verduras no transformadas que no atienda a estas condiciones es superfluo y trabajamos para reducirlo, eliminarlo o sustituir los materiales.
Entendemos que alguien se extrañe al ver la fruta pelada y envasada en plástico, pero la conveniencia, productos de IV Gama o consumo inmediato son cada día más demandados y satisfacen necesidades reales de consumo. Pensemos, por ejemplo, que los hogares son cada vez más pequeños (el 50% con 1 o 2 miembros), o en personas que hacen la compra una vez a la semana, la conservación de frescos en estos envases alarga la vida del producto.

“Un limón en un árbol a 200 km no puede valer lo mismo que a disposición del consumidor en un establecimiento a un minuto de su casa

En España se tiraron más de 1.300 millones de kg de alimentos en 2018. ¿De qué modo reducen el desperdicio en los supermercados?
La distribución comercial es el eslabón donde el volumen de desperdicio es el menor de todos. En los hogares, el desperdicio alimentario supone el 42% del total, en la fase de fabricación el 39%, en la restauración el 14% y en la distribución el 5%. Somos uno de los sectores más competitivos, nos movemos en márgenes muy estrechos y por lo tanto debemos ser extremadamente eficientes. La reducción de desperdicios a lo largo de la cadena es una obsesión del sector de la distribución. En el último Congreso de AECOC se afirmó que hemos pasado de un desperdicio del 1,25% hace cinco años a un desperdicio del 0,75%. Las empresas de distribución desarrollamos varios programas en colaboración con otras entidades tanto públicas como privadas, como el proyecto “La Alimentación no tiene desperdicio”, que suscriben más de 400 compañías de todo el país y cuenta con el apoyo del MAPAMA. En este último, además, también incluimos un plan de sensibilización a consumidores, ya que continúa siendo el hogar donde más alimentos se desperdician.

¿Por qué, en muchas ocasiones, el diferencial entre origen y destino es tan acusado?
Desde hace años trabajamos con el Ministerio de Agricultura y las CC.AA. en la evaluación de la cadena de valor, y en su web, quien lo desee puede consultar cómo funciona, cuál es el valor añadido y cómo se compone el precio de cada fruta y verdura.
La opinión pública debe ser consciente de que cada operador que interviene en la cadena aporta un valor al producto y que un limón en un árbol a 200 kilómetros no puede valer lo mismo que cuando éste se encuentra a disposición del consumidor en un establecimiento a menos de un minuto de su casa. Desde la persona que recoge el limón hasta el que lo transporta a la central, quienes realizan la selección, procesos de limpieza, calidad, empaquetado, distribución, además del personal que trabaja en el propio supermercado. Imaginemos que todo este proceso cuesta 1 euro. Si el precio en origen es mayor, porque la cosecha ha ido mal, entonces este euro supondrá un porcentaje mucho menor sobre el precio final que si la cosecha ha ido bien y hay mucha producción, situación que provocaría una mayor diferencia porcentual entre precio de origen y destino. Aunque el consumidor vea precios diferentes a lo largo del año estos se marcan en origen, ya que el coste de llevar el limón del árbol a la tienda es mucho más estable.
Los supermercados tenemos la fortuna de ser el espacio donde productores, industria y sus marcas se encuentran con las personas. Somos un comercio de proximidad y acercamos las mejores soluciones y propuestas de alimentación y un surtido variado a miles de núcleos urbanos, tengan 100 o 1.000.000 de habitantes. Esta relevancia en algo tan importante como la dieta de los hogares, hace que formemos parte de la vida de las personas y, para lo bueno y para lo malo, nos sitúa en el foco de su interés.

 

20%
Tasa de crecimiento de la fruta y la verdura en IV Gama.

 

 

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