Sin embargo, esta tendencia convive con una creciente sensibilidad al precio, dando lugar a un consumidor híbrido que valora la salud, pero penaliza cualquier propuesta que no encaje en su presupuesto.
La proteína se consolida como motor de compra
Uno de los cambios más relevantes observados en la feria celebrada en Fira Barcelona-Gran Via es la consolidación de la proteína como driver transversal de consumo.
Según datos de AECOC (2026), el 68 % de los consumidores españoles busca activamente productos enriquecidos en proteína, lo que confirma que este atributo ha dejado de ser exclusivo del ámbito deportivo.
Este comportamiento ya impacta en el mercado: categorías como platos preparados y lácteos funcionales han crecido un 8,6 % en el primer trimestre de 2026. Además, el lineal evoluciona hacia una competencia basada en la densidad nutricional, especialmente en gramos de proteína por ración.
Radiografía del crecimiento por categorías
La “proteización” del surtido no es homogénea y se concentra en tres grandes áreas:
Lácteos y postres, líderes del cambio
Los yogures y postres proteicos representan ya el 12 % del volumen de la categoría. El consumidor acepta un sobreprecio moderado, siempre que no supere el 15 % respecto a productos estándar.
Cárnicos y proteína vegetal en evolución
El sector cárnico se mantiene estable, aunque crecen los preparados de ave con posicionamiento en alto valor biológico (+5,4 %). Paralelamente, la proteína vegetal gana terreno impulsada por el auge del consumidor flexitariano y los productos híbridos.
Snacking saludable gana cuota
Los snacks elaborados con legumbres, frutos secos o claras de huevo han incrementado su penetración, desplazando cerca de un 7 % de cuota a los aperitivos tradicionales.
El precio, principal freno a la innovación
El precio se consolida como el principal punto de fricción. Según AECOC (2026), el 76 % de los consumidores presta hoy más atención al gasto que hace un año.
Esto obliga al sector a replantear la innovación: los nuevos productos deben percibirse como accesibles. El consumidor no rechaza propuestas como alimentos proteicos o soluciones funcionales, pero espera encontrarlas dentro del entorno de la marca de distribuidor (MDD).
En este contexto, el retail debe acortar los ciclos de desarrollo y trasladar valor añadido sin elevar el ticket medio.
Menor fidelidad y mayor competencia
La presión económica también está impactando en la fidelidad. Según la MPAC (2026), el 81 % de los consumidores se declara infiel por motivos económicos.
Este escenario refuerza la necesidad de ofrecer propuestas competitivas en precio, sin perder relevancia nutricional ni diferenciación en el lineal.
Hacia un nuevo concepto de valor en alimentación
El sector coincide en una idea clave: el precio bajo ya no es suficiente. El consumidor evalúa la relación entre coste y valor nutricional, con mayor conocimiento y capacidad crítica.
La salud deja de ser un elemento diferencial para convertirse en un requisito básico dentro del surtido.
La clave: ejecutar rápido y con precisión
El contexto que deja Alimentaria 2026 no está marcado por la falta de innovación, sino por la dificultad de ejecutarla en un entorno de presión sobre precios.
La ventaja competitiva se desplaza hacia la capacidad de ejecución:
- Reducir el tiempo entre tendencia y lineal
- Ajustar el posicionamiento de precio
- Optimizar el surtido para maximizar rotación
En definitiva, el reto del retail pasa por integrar innovación y accesibilidad para responder a un consumidor cada vez más informado, exigente y sensible al precio.


