Pro Food, Unionplast y sus empresas asociadas han firmado y respaldan la campaรฑa โStop the Clockโ, una iniciativa dirigida a Bruselas que solicita el aplazamiento de al menos 24 meses de la fecha general de aplicaciรณn del Reglamento de la UE sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglรฉs), actualmente prevista para el 12 de agosto de 2026.
A pocas semanas de la entrada en aplicaciรณn del Reglamento, todavรญa faltan decretos de ejecuciรณn, criterios tรฉcnicos, metodologรญas armonizadas y directrices operativas necesarias para aplicar el PPWR de manera coherente y uniforme en toda la Uniรณn Europea. En estas condiciones, se estรก pidiendo a las empresas que asuman nuevas obligaciones, preparen documentaciรณn de cumplimiento y planifiquen inversiones sin conocer plenamente las normas que deberรกn cumplir. El conflicto reside entre la obligaciรณn de cumplimiento โque entrarรก en vigor en cuestiรณn de semanasโ y el retraso en la adopciรณn de las herramientas tรฉcnicas necesarias para demostrarlo, generando un clima de incertidumbre normativa y operativa para las empresas.
La peticiรณn de un โStop the Clockโ no cuestiona los objetivos medioambientales del Reglamento. Pro Food comparte la necesidad de fomentar el reciclaje, aumentar el uso de materias primas secundarias y reducir los impactos a lo largo del ciclo de vida de los envases. Precisamente se solicita el aplazamiento para evitar que un conjunto de normas cuyos principios fundamentales cuentan con un amplio respaldo genere, una vez aplicado, incertidumbre regulatoria, costes innecesarios y resultados contrarios a los objetivos de la transiciรณn ecolรณgica.
Entre las cuestiones que todavรญa deben resolverse se encuentran las metodologรญas de ensayo, los criterios para evaluar la reciclabilidad de los envases y la distribuciรณn de responsabilidades entre los distintos operadores de la cadena de suministro. Por tanto, se estรก pidiendo a las empresas que certifiquen la conformidad de sus productos mientras partes importantes del marco de aplicaciรณn solo se definirรกn posteriormente mediante actos delegados, normas tรฉcnicas y aclaraciones interpretativas.
โLas empresas no estรกn pidiendo que se detenga la transiciรณn, sino poder llevarla a cabo sobre la base de normas completas y verificablesโ, afirma Mauro Salini, presidente de Pro Food. โNo es razonable pedir a las compaรฑรญas que declaren la conformidad, modifiquen sus procesos y planifiquen inversiones mientras todavรญa no se han definido elementos esenciales del marco de aplicaciรณn. Stop the Clock es una peticiรณn de responsabilidad y seguridad jurรญdica, no un paso atrรกs en materia de sostenibilidadโ.
Para Pro Food, el aplazamiento tambiรฉn es necesario para analizar con mayor profundidad los efectos de las restricciones establecidas en el artรญculo 25 y el anexo V del PPWR, que a partir del 1 de enero de 2030 afectarรกn, entre otros aspectos, a los envases de plรกstico de un solo uso para frutas y hortalizas frescas sin procesar envasadas previamente en cantidades inferiores a 1,5 kilogramos, asรญ como a determinados formatos utilizados en el sector HORECA.
Estas restricciones no fueron precedidas por una evaluaciรณn de impacto especรญfica y comparativa capaz de valorar el rendimiento de las alternativas a lo largo de todo su ciclo de vida. Segรบn Pro Food, sustituir simplemente un material por otro no garantiza automรกticamente una mejora ambiental: tambiรฉn deben tenerse en cuenta la reciclabilidad, el contenido reciclado, el transporte, la protecciรณn del producto, la vida รบtil y la prevenciรณn del desperdicio alimentario.
Este enfoque es especialmente importante para el sector de los productos frescos, donde los envases desempeรฑan un papel esencial durante la manipulaciรณn poscosecha, el transporte, la distribuciรณn y el almacenamiento. Ademรกs, muchos de los formatos actualmente utilizados que podrรญan prohibirse en virtud del PPWR ya contienen porcentajes de material reciclado posconsumo que superan los objetivos fijados por el propio Reglamento para 2040. Prohibirlos รบnicamente por el tipo de material podrรญa penalizar soluciones que ya estรกn alineadas con los principios de la economรญa circular, sin demostrar que las alternativas ofrecen mejores prestaciones.
La necesidad de evaluar previamente los efectos de las restricciones tambiรฉn se pone de manifiesto con la experiencia de la Directiva europea sobre plรกsticos de un solo uso (SUP), que desde 2019 prohรญbe determinadas categorรญas de productos plรกsticos de un solo uso, como platos, cubiertos y pajitas. El valor de las importaciones de productos sustitutivos procedentes de China, Turquรญa e India โincluidos vasos y platos de papel o pulpa de celulosa y cubiertos de maderaโ aumentรณ de aproximadamente 290 millones de euros en 2018 a unos 730 millones de euros en 2025, alcanzando un total acumulado cercano a los 5.000 millones de euros durante ese periodo.
Estos datos no constituyen una evaluaciรณn completa de los efectos de la Directiva, pero sรญ apuntan a un riesgo concreto: sustituir productos de un solo uso fabricados en Europa por otros importados de terceros paรญses, elaborados con materiales alternativos y bajo condiciones econรณmicas imposibles de alcanzar en Europa, no garantiza una reducciรณn real del consumo ni un beneficio ambiental demostrado. Al mismo tiempo, puede penalizar la producciรณn europea sin alcanzar los objetivos perseguidos por la legislaciรณn.
โAntes de prohibir una soluciรณn, es necesario analizar cuidadosamente quรฉ la sustituirรก y en quรฉ condicionesโ, continรบa Salini. โDe lo contrario, corremos el riesgo de trasladar la producciรณn, los puestos de trabajo y una parte importante del impacto ambiental fuera de la Uniรณn Europea, sin alcanzar los objetivos establecidosโ.
Por ello, Pro Food solicita que el aplazamiento se utilice para completar los actos delegados, las metodologรญas de ensayo y las normas tรฉcnicas que todavรญa faltan; aclarar las obligaciones de los distintos operadores; y garantizar una aplicaciรณn y un cumplimiento uniformes en todos los Estados miembros. Tambiรฉn considera esencial realizar evaluaciones comparativas de impacto basadas en el rendimiento antes de imponer prohibiciones sobre formatos especรญficos, asegurando que se apliquen condiciones y controles equivalentes a los productos importados.
El objetivo no es contar con menos normas, sino con normas claras, coherentes y capaces de ofrecer resultados medioambientales medibles, sin fragmentar el mercado รบnico ni perjudicar la competitividad de la industria europea.


