Phassouri amplía su apuesta por el IPM tras el éxito de un proyecto piloto
Cyprus Phassouri Plantations Co (CPPC), empresa fundada en 1933, cultiva unas 600 hectáreas de cítricos destinadas principalmente a la exportación hacia mercados como Reino Unido, Italia y Bélgica. Sus plantaciones incluyen pomelos, naranjas, limones y mandarinas, renovadas progresivamente con variedades más productivas y de mayor calidad.
La compañía comenzó a implantar la Gestión Integrada de Plagas en 2022 mediante un ensayo sobre 20 hectáreas. Los buenos resultados obtenidos impulsaron la ampliación del programa, que actualmente ya se aplica en 82 hectáreas.
Desde la empresa explican que esta decisión responde al incremento de la presión de plagas, la aparición de resistencias a determinados tratamientos químicos, las crecientes exigencias comerciales sobre residuos de pesticidas y el compromiso de avanzar hacia una producción más sostenible sin perder competitividad.
Control biológico y seguimiento continuo del cultivo
El éxito del programa se basa en una estrategia preventiva que combina el control biológico con una monitorización constante de las parcelas para actuar únicamente cuando resulta necesario.
Entre las principales amenazas para los cítricos chipriotas figuran los ácaros, los ácaros de la roya y las cochinillas. Las mandarinas Mandora son especialmente sensibles a los ataques de ácaros, mientras que limones y pomelos también sufren importantes daños. Las cochinillas, por su parte, afectan a todas las especies de cítricos cultivadas por la empresa.
Para controlar estas plagas, CPPC emplea ácaros depredadores como Amblyseius andersoni, utilizado de forma preventiva para mantener bajas las poblaciones de ácaros y contribuir al control de los ácaros de la roya. Cuando aparecen focos concretos, recurre a Phytoseiulus persimilis como herramienta de actuación rápida.
En el caso de las cochinillas, el programa incorpora el parasitoide Anagyrus vladimiri, apoyado por trampas de feromonas que permiten determinar el momento óptimo para las sueltas. Además, cuando aumenta la presión de la plaga, también se libera el depredador Cryptolaemus montrouzieri.
El seguimiento permanente del cultivo permite detectar cualquier cambio en las poblaciones de plagas y aplicar únicamente las intervenciones necesarias, ya sean biológicas o químicas, reduciendo así tratamientos innecesarios.
Menos tratamientos y mayor porcentaje de fruta comercial
Los resultados obtenidos desde la implantación del IPM muestran mejoras significativas tanto en la calidad de la producción como en la rentabilidad de las explotaciones.
En las mandarinas Mandora, el porcentaje de fruta rechazada o dañada se ha reducido desde niveles del 60-70% hasta situarse entre el 30% y el 40%. En los limones, el rechazo ha descendido desde valores próximos al 50-70% hasta alrededor del 20%.
Además de mejorar la calidad comercial de la fruta, numerosos huertos han conseguido eliminar hasta cuatro aplicaciones químicas por campaña, reduciendo costes y favoreciendo un sistema de producción más respetuoso con el medio ambiente.
Desde CPPC consideran que la implantación del manejo integrado constituye una inversión a largo plazo que permitirá seguir optimizando la eficiencia de las explotaciones y reforzar su posición como productor de cítricos de alta calidad.
El IPM se consolida como una estrategia de futuro para los cítricos
Los técnicos que participan en el proyecto coinciden en que el manejo integrado está cambiando la forma de producir cítricos en Chipre.
Según explican desde Lambrou Agro, durante años se consideró que el IPM era difícil de aplicar debido a las altas temperaturas mediterráneas, la elevada presión de plagas y el tamaño de las explotaciones. Sin embargo, el paso desde tratamientos rutinarios hacia sistemas basados en el seguimiento del cultivo y el uso combinado de diferentes herramientas ha demostrado que el modelo es viable.
Desde Biobest subrayan que el éxito depende de adaptar cada programa a las condiciones específicas de cada finca y de la estrecha colaboración entre productores y equipos técnicos. A medida que aumentan las resistencias a los productos fitosanitarios y los mercados exigen sistemas de producción más sostenibles, consideran que la Gestión Integrada de Plagas desempeñará un papel cada vez más importante en el futuro del cultivo de cítricos.


