De especialista en melón a líder global en sandía
Históricamente reconocida por su liderazgo en melón, Enza Zaden ha aprovechado estas jornadas para escenificar su apuesta definitiva por la sandía. Aunque la compañía adquirió un programa de mejora en EE. UU. en 2017 —que cuenta con un legado de más de 100 años de expertise—, en 2026 marca la consolidación de su programa completo de sandía para Europa, como comentó en la presentación Alba Redondo, responsable de Marketing, junto a Mario Noviello, Product Manager de Enza Zaden.
El objetivo es seguir creciendo en este cultivo a nivel global
La comercial Genci Armero, destacó entre las principales novedades de su portfolio para esta campaña de sandía la variedad Cracker Jack, un éxito rotundo en Estados Unidos que llega a Europa ofreciendo un rendimiento excepcional para el agricultor y una firmeza ideal para el «retail». Junto a ella, la familia crece con Big Jack y la sorprendente Sunstone, una sandía de carne amarilla diseñada para comercializarse en packs dúo junto a las variedades rojas, respondiendo a una tendencia visual y de sabor cada vez más demandada.
“Somos conscientes de que el sabor dispara las ventas y su paladar tiene que estar satisfecho y repetir”, señala Lionel Juan, experto en el mercado francés de Enza Zaden.

Según datos de este estudio de mercado realizado por la propia compañía entre más de 3.000 consumidores europeos, el 85% de la población ya recurre habitualmente a formatos procesados o de fácil consumo. Por ello, uno de los pilares de la edición de este año ha sido el concepto de «convenience» o productos listos para consumir.
Enza Zaden ha respondido a esta tendencia con variedades que mantienen su sabor y textura tras ser procesadas, que dieron a degustar durante la presentación. El departamento de postcosecha juega aquí un papel crítico, utilizando instrumentos objetivos para medir la firmeza y asegurar que la fruta cortada mantenga una vida útil de al menos siete días sin desprender agua en exceso. En la exposición se han mostrado formatos innovadores como macedonias de melones mezclados, triángulos de sandía listos para comer e incluso «sandías para beber», una tendencia creciente en Estados Unidos donde se consume el jugo de Cantaloup o sandía en batidos, como explicó Tammila Venzke, responsable de la línea de postcosecha en Enza Zaden.
Variedades mini para nuevos hogares
La demanda de formatos más pequeños es otra realidad imparable en mercados como Alemania y Reino Unido. Enza Zaden ha presentado novedades en el segmento mini, tanto en sandías negras (como la variedad Latino) como rayadas, buscando calibres que se adapten a las neveras de pisos cada vez más pequeños.
Un avance significativo es la mejora en los rendimientos de estos formatos. Mientras que antiguamente las variedades mini eran menos productivas, las nuevas incorporaciones alcanzan ya las 50 toneladas por hectárea, haciendo que su cultivo sea rentable para el agricultor frente a la sandía de gran calibre. Además, se han desarrollado polinizadores con microsemilla que pueden comercializarse como fruta de calidad, optimizando cada metro cuadrado de la plantación.
Resistencia y sostenibilidad en el campo
La innovación no es solo visual o gustativa; también es subterránea. Enza Zaden está invirtiendo masivamente en su departamento de fitopatología, con laboratorios de referencia en Almería, para desarrollar plantas capaces de resistir estreses bióticos y abióticos.
En un contexto de restricciones regulatorias en el uso de nitratos y productos fitosanitarios, la compañía presenta variedades con resistencias genéticas a pulgón, oídio y virus. Además, se están seleccionando plantas con sistemas radiculares más fuertes para adaptarse a suelos pobres, salinos o con escasez de agua, con el objetivo de asegurar el suministro los 365 días del año mediante la producción en distintas zonas geográficas (España, Marruecos, Senegal, Brasil). “Buscamos variedades que se adapten a esas condiciones, con plantas y sistemas radiculares más fuertes”, apunta Genci Armero, quien señala que los virus van mutando y hay que ir adaptándose a todo y dar herramientas a los productores para ofrecer un elevado rendimiento a los productores.
La calabaza: el complemento invernal
Como cierre de ciclo, Enza Zaden ha integrado la calabaza en estas jornadas como el complemento perfecto para las empresas productoras de melón y sandía. Al ser un cultivo que se recolecta al final del verano y se conserva bien, permite a los almacenes mantener su actividad y su plantilla durante los meses de invierno, ofreciendo productos líderes como la calabaza roja o la tipo «Butternut».
En definitiva, las jornadas de Enza Zaden han demostrado que el futuro del sector pasa por una visión multidisciplinar que combine la genética de vanguardia con la inteligencia de mercado («market intelligence»), garantizando que cada nueva variedad sea rentable para el campo, atractiva para el supermercado y deliciosa para el consumidor final.






