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22 Jul 2026 | Actualizado 09:28

Revista del Sector Hortofrutícola

Los productores de zanahoria resisten frente al cambio climático

Pese al efecto de los fenómenos meteorológicos, el sector cerró la campaña 2024-25 con la mayor producción de los cinco últimos años

Bejo

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La campaña 2024-25 evidenció la resiliencia de los agricultores de zanahoria de Cádiz, responsables del 70% de la producción de Andalucía, por su capacidad de adaptación frente a los fenómenos climatológicos. Las lluvias copiosas caídas a finales de invierno dañaron cultivos en el entorno de Chipiona y redujeron la oferta en las comarcas más afectadas, pero no mermaron la cifra final de producción en el conjunto de la región, que ascendió un 19,1%, alcanzando las 165.681 toneladas, la cosecha más elevada de los cinco últimos años.

Aunque parte de la producción se perdió por los daños del temporal, especialmente en las siembras medias y tardías afectadas por las precipitaciones de marzo y la pudrición de las raíces a causa del exceso de humedad, el rendimiento por hectárea fue un 8,8% más alto que en la campaña anterior, ascendiendo a las 55.729 toneladas.

La mayor oferta de zanahoria en el mercado provocó una reducción de los precios en origen. Según los datos del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, el kilo de producto se cotizó a 33 céntimos, diez menos que en la campaña anterior y registrando su valor más bajo desde 2022. No obstante, durante las primeras semanas de primavera, coincidiendo con un momento de producción limitada por los efectos del temporal, el precio se recuperó en parte, rondando el medio euro por kilo, aunque volvió a descender tras la normalización de la oferta.

A pesar de los desafíos climáticos, los productores mantuvieron su apuesta por este cultivo, aumentando la superficie plantada un 8,9%, hasta las 3.151 hectáreas, el máximo en los últimos cinco años.

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Es cierto que el balance de la campaña 2024-25 fue positivo en los datos globales, pero la climatología provocó cuantiosos daños para los productores y reflejó las consecuencias indirectas del cambio climático, con fuertes precipitaciones y exceso de humedad favorecen la pérdida de la producción, daños en los cultivos y el desarrollo de enfermedades.

La campaña 2025-26 se anticipa como incierta, en un contexto en el que la presente ventana de producción, iniciada en noviembre y que culminará a final de primavera, mantiene la misma situación que la precedente, en especial después del tren de borrascas de este invierno, que ha motivado la pérdida de buena parte de lo sembrado en las comarcas con mayor afectación de la lluvia y ha favorecido la aparición de enfermedades como la podredumbre blanca o el oídio.

Buena parte de las siembras tempranas de otoño quedaron interrumpidas, según la Junta de Andalucía, por la lluvia, no retomándose hasta el mes de febrero, lo que motiva una incertidumbre sobre cómo será el comportamiento productivo de estas variedades ante el retraso en la campaña. En las parcelas donde el temporal no impidió sembrar en la época habitual, las perspectivas iniciales fueron positivas, pero las precipitaciones invernales han impedido acceder a los cultivos y continuar con labores clave en la fase crítica del desarrollo de la planta.

Después de semanas con un clima irregular, la campaña se encuentra en una fase compleja, con retrasos en tareas claves para garantizar la producción, una mayor presión de enfermedades y la posibilidad de acabar el ciclo productivo con pérdidas para agricultores, lo que impide mostrar un escenario optimista de cara a los próximos meses.

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