España, como uno de los grandes productores y exportadores del continente, juega un papel fundamental en este escenario. Frente al avance de países competidores como Marruecos o Países Bajos, el camino pasa por la diferenciación, el valor añadido y la especialización. En este contexto, UNICA, empresa hortofrutícola líder en el país, ha identificado en el tomate un cultivo estratégico y en expansión, al que denomina sin reservas como “la joya de la corona”.
A pesar de ser una empresa hortícola con un amplio porfolio de productos, UNICA cuenta con tres cooperativas especializadas en la producción de tomate dentro de su estructura, lo que le permite desarrollar una gama extensa y variada adaptada a las demandas específicas de cada mercado. Esta capacidad de adaptación y respuesta comercial es una de las claves de su presencia destacada en la gran distribución europea, “porque el mercado sigue pidiendo innovación”, apunta Andrea Álvarez, Business Development Manager de UNICA.
UNICA y su estructura
A pesar de ser una empresa generalista dentro del panorama hortofrutícola español, UNICA cuenta con tres cooperativas integradas con fuerte especialización en el cultivo de tomate. Esto le permite desarrollar una oferta muy amplia y adaptada a las exigencias de los diferentes mercados.
“Tenemos una estructura muy flexible, con un porfolio muy amplio que nos permite adaptarnos a cada cliente, a cada país y a cada tendencia”, señala Álvarez. Esa capacidad de adaptación es clave para operar con los principales supermercados europeos, donde el tomate es uno de los productos que más valoran por su rotación, variedad y posibilidades de diferenciación.
Snacking: la tendencia que lidera el cambio
Una de las grandes tendencias del momento es el tomate tipo snack, muy demandado en mercados como Alemania o Reino Unido, donde ya representa entre el 30% y el 40% del consumo total. “Se está posicionando como una opción de consumo saludable, ideal para picar entre horas o en momentos en los que antes no se contemplaba el tomate”, explica Álvarez. En España esta categoría todavía tiene margen de crecimiento y se anticipa un fuerte desarrollo en los próximos años.
Desde UNICA se está apostando por variedades que se adapten a esta nueva forma de consumir, “los clientes nos piden tomates que sorprendan, que recuerden a la fruta, con matices dulces, ácidos y aromas que generen una experiencia real de consumo. Eso es lo que estamos buscando con nuestros programas de desarrollo varietal”, detalla.
Pero no todo es imagen y sabor. “La resistencia al virus rugoso ya no es un plus, es un requisito básico. Todos los programas de mejora parten de ahí”, comenta Álvarez.
Aunque todavía no pueden desvelar todos sus desarrollos, desde UNICA se están trabajando perfiles organolépticos específicos y variedades que podrían abrir una nueva categoría de consumo. “No se trata solo de tener tomates distintos, sino de proponer al consumidor una experiencia nueva. Igual que hicimos con el Zucchiolo, queremos hacer algo disruptivo también con el tomate”, avanza.
Un sector que necesita mirar más lejos
Más allá del producto, Andrea Álvarez reconoce que el campo español debería tener una mayor visión estratégica, “seguimos teniendo un campo poco tecnificado, con poca automatización y una fuerte dependencia de la mano de obra. Eso nos hace vulnerables y menos competitivos frente a otros países que han avanzado más rápido en ese sentido”, advierte.
En este sentido, lanza una reflexión importante: “No podemos seguir creciendo de forma individualista”, para ella, la competencia ya no está dentro de nuestras fronteras, está fuera. Sin una mayor unión y cooperación, perderemos peso frente a orígenes más eficientes, construir un ecosistema que nos permita competir con garantías en los próximos diez años. Y el tomate, señala, puede ser el motor de esa transformación.

