Syngenta ha hecho una fuerte apuesta para ofrecer una respuesta integral frente al rugoso, con una línea de portainjertos que complementan a las variedades que ofrece la compañía y que permiten a los agricultores mejorar el rendimiento y la salud de las plantas frente al virus. Su innovación genética facilita la adaptación a distintas condiciones de cultivo y contribuye a una horticultura más rentable y sostenible, ofreciendo vigor y sanidad de la planta desde la raíz. Por ello, Syngenta ha sido seleccionada como perfil Más Influyente 2025 en la categoría Obtentor, siendo la primera empresa en lanzar al mercado una gama completa de portainjertos con resistencia intermedia al virus del rugoso ToBRFV.
I+D+i
La irrupción del virus del rugoso ha provocado unos cambios profundos en la forma de llevar a cabo la línea de mejora en el cultivo de tomate. En Syngenta han ido incrementando la inversión en I+D de manera que puedan acelerar los procesos y la precisión para la obtención de variedades resistentes, con casi el 80% de su porfolio ya resistente al rugoso, y también para el desarrollo de portainjertos. Se trata de una herramienta que se ha extendido en los últimos años con el fin de proteger el cultivo frente a enfermedades y además ayuda a alargar los ciclos y aumentar la producción y calidad.
La principal diferenciación de los portainjertos de Syngenta radica en el hecho de poner a disposición del mercado una gama completa de vigor, según señala Salinas. Desde vigor alto como Kronosor, hasta vigor medio como Honor, o vigor medio alto como Armour, junto con un paquete de resistencias completo, desde resistencia intermedia a ToBRFV, hasta portainjertos como Fervour con vigor alto y resistencia a Fusarium 3.
Un vigor excesivo se traduce en más trabajo para el agricultor —limpieza de hoja, mayor riesgo de enfermedades fúngicas y más intervenciones—, además de aumentar el consumo de agua y fertilizantes. Así, portainjertos como Kronosor y Fervour ofrecen un equilibrio eficiente entre desarrollo vegetativo y floración.
Estrategia integral
Los portainjertos son una tecnología básica para el cultivo del tomate, por lo que su uso continuará en el tiempo. Desde Syngenta confían en ello y continúan trabajando en su desarrollo ante nuevos retos como pueden ser las condiciones de cultivo más extremas, altas temperaturas, el estrés hídrico o salino, o la aparición de nuevas plagas o enfermedades del suelo, “por lo que no podemos bajar la guardia y tenemos que seguir innovando”. De ahí que hayan introducido en el mercado para esta campaña cuatro portainjertos con resistencia intermedia que ya han tenido una gran acogida.
Los portainjertos son una tecnología básica para el cultivo del tomate, por lo que su uso continuará en el tiempo
Partir de una semilla certificada y libre de patógenos es fundamental junto con todas las medidas de higiene que ayuden a evitar la entrada de patógenos en el cultivo. El manejo también influye en la respuesta de la variedad ya que este virus consume recursos de la planta. Y, por supuesto, el uso de variedades resistentes y portainjertos resistentes minimizarán la extensión y los daños producidos por este virus. Así, continúan apostando por las combinaciones ganadoras entre distintos tipos de tomate y portainjertos.
Desde la compañía subrayan que todas las herramientas disponibles son útiles para el control del virus del rugoso: “Nosotros seguimos recomendando usar todas las barreras que podamos para luchar contra este y otros virus que puedan surgir”.
En Syngenta seguirán trabajando en introducir en el mercado material que tenga el potencial agronómico esperado, es decir, la producción, el sabor, el calibre, el color, la adaptabilidad y la protección frente a patógenos como el ToBRFV y otros que están emergiendo de manera que puedan dar respuesta a los principales retos de la agricultura.


