El sector de lechuga atraviesa una campaña especialmente compleja. Los precios comenzaron bajos, se vendió por debajo de costes, debido al solapamiento con las ventanas de producción en Polonia, Holanda y Alemania, que han ampliado la campaña por las temperaturas suaves durante el otoño en Centroeuropa. Además, durante el invierno, las lluvias afectaron gravemente la calidad del producto, y, aunque los precios se han recuperado ligeramente, la media de cotización final de la campaña será inferior a las dos previas, que fueron medianamente aceptables.
Los fenómenos climáticos nos han obligado a apostar por variedades cada vez más resistentes a altas temperaturas y humedad, ante todo esto en las próximas campañas se hace inevitable una reducción de la superficie de lechuga iceberg.
Si queremos que la lechuga española continúe en el mercado, toca reinventarse. También ante una Europa que produce cada vez más y en más países, y las próximas campañas estarán marcadas por una presión competitiva en aumento. Desde Unica estamos analizando la posibilidad de retrasar la producción e intentar empezar un poco más tarde o con menos producción las primeras semanas para amortiguar un poco, estrategias que nos permitan seguir produciendo con rentabilidad y calidad.
Pero las decisiones no pueden depender solo de una empresa, deben ser tomadas por un sector que avance unido. Hoy más que nunca, los productores de lechuga debemos apostar por la colaboración, porque, de lo contrario, se puede perjudicar la imagen de la marca España.
En la cooperativa proponemos medidas concretas al conjunto del sector: la fijación de precios mínimos, para evitar que el productor reciba el impacto de la competencia entre supermercados por reducir el precio de venta al público, así como la coordinación de retiradas conjuntas de producto si no se garantiza la rentabilidad.


