Situación del cultivo
La pasada campaña de kaki tuvo pérdidas del 50% de la producción provocada por los efectos de la DANA, que coincidió con el inicio de la temporada, siendo uno de los cultivos más afectados. Más allá de la merma de producto que provocó, este fenómeno meteorológico dificultó la labor de recolección al anegar plantaciones, caminos y causar destrozos en infraestructuras. Afortunadamente, el sector en general se muestra satisfecho con las ayudas recibidas desde las diferentes administraciones y los seguros agrarios. Como punto positivo también destaca que la fruta tuvo unas cotizaciones elevadas ante la escasez productiva, pudiendo compensar en cierta medida las pérdidas.
Fue una situación difícil que dista mucho de la actual, donde a primeros del mes de noviembre se espera una campaña normal y estable, con una cosecha cercana a las 340.000 Tn. Se prevé cierta pérdida en la primera parte, alrededor de un 20%. Aún así, se percibe como una cosecha “adecuada a la demanda” y recupera el nivel de producción con respecto a los tres años anteriores, que fue bastante baja. El temor es ahora que esta mayor disponibilidad de producto en los mercados haga que los compradores ejerzan mayor presión sobre el precio. De momento, a fecha de primeros de noviembre, la demanda está siendo ágil y los niveles de precio buenos.
Sanidad vegetal
Uno de los principales retos del cultivo del kaki es la incidencia de plagas, sin embargo, parece que esta temporada los campos padecen una menor afección. Aun así, el sobrecoste y los requerimientos técnicos que suponen el control continuo de la sanidad vegetal de las plantaciones han profesionalizado mucho el perfil del agricultor de kaki, obligando a hacer un esfuerzo enorme ante la falta de herramientas.
De hecho, en los últimos años se ha llevado a cabo un arranque de plantaciones de kaki en la Comunitat Valenciana del 30%, pasando de 18.500 a 14.000 hectáreas actualmente.
“El modelo productivo actual requiere agricultores muy tecnificados, con maquinaria, formación y un alto nivel de profesionalización”, explica Pedro Sánchez, gerente de CANSO.
El control biológico es una de las alternativas que se están llevando a cabo para minimizar la incidencia de plagas en el cultivo, además del manejo en campo aplicando técnicas para buscar una mayor aireación en la estructura del árbol, por ejemplo.
Promoción
El kaki es aún una fruta desconocida para muchos consumidores europeos, por lo que hay posibilidades de seguir aumentando la demanda y los operadores son conscientes de ello. Así, continúan con una fuerte apuesta por la promoción: tanto desde la DOP Kaki Ribera del Xúquer como la Asociación Española del Kaki cuentan con diferentes programas de campañas de comunicación de financiación europea, además de las suyos propios. Por su parte, las empresas realizan acciones individuales, reforzando su imagen de marca, tales como Bouquet de Anecoop u Oreto de CANSO. Al final, todo contribuye a posicionar un producto de calidad en el mercado, que cuenta con una excelente acogida por parte del consumidor y que tiene aún mucho recorrido.


