El sector del arándano ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, impulsada por un consumidor que demanda un producto de calidad y sabor en cada compra. Las nuevas generaciones están cambiando los hábitos en la alimentación, en un contexto donde se constata una caída en el consumo de frutas y hortalizas.
Ante ello las empresas están posicionándose para seguir impulsando el producto, reubicándolo en nuevos momentos de consumo. Ya no buscan ofrecer solo este fruto rojo un postre o un ingrediente para una receta, sino ofrecerlo como un snack en cualquier situación. Todo para un consumidor que valora la fruta y está dispuesto a invertir en una experiencia satisfactoria y repetible.
En este escenario Fruitist, productor y comercializador de arándanos, sigue con su visión de ofrecer un producto de calidad los doce meses del año, con el fin de revertir esta situación y elevar la categoría. Así, Fruitist ha reforzado su trabajo con productores de Egipto y Marruecos, mercados estratégicos que le permiten reforzar a su objetivo de contar con arándano las 52 semanas del año.
El cambio en la forma de consumir ha marcado una nueva era en el sector, donde. En Fruitist son conscientes de que para llegar a esos nuevos consumidores el formato snack se ha convertido en prioritario, buscan ir más allá y colaborar con el retail para ampliar y encontrar nuevos espacios donde los consumidores dispongan de un producto de calidad. Lugares que no se asociaban hasta ahora con la venta de fruta fresca, y que son oportunidades estratégicas para la marca.
Ejemplo de la buena disposición de los retailers para avanzar en este nuevo camino, ofrecer producto fuera de su hábitat natural, las fruterías. “El cliente no sabe que se puede comprar fruta fresca en una gasolinera, hay que empujarle a ello con un elemento visual diferenciador”, destaca Pascal Orphal, director de desarrollo de negocio.
Conseguir que haya arándano de calidad en cines o gasolineras permitirá a los consumidores disponer de un snack saludable en contextos donde no existía esta alternativa, e incorporar nuevos usuarios. Contar con elementos visuales llamativos, como grandes neveras o carteles de decoración, es el primer paso para trasladar a la realidad esta estrategia.
“El cliente no sabe que se puede comprar fruta fresca en una gasolinera, hay que empujarle a ello con un elemento visual»


