El adulto presenta un cuerpo de color marrón oscuro a negro (1.2-1.8 mm), con alas oscuras que poseen dos zonas claras en la base. Su desarrollo larvario consta de dos estadios: el primero es blanquecino y el segundo se torna anaranjado.
Los daños más graves los producen las larvas al alimentarse de los frutos recién cuajados, provocando una escarificación o cicatriz circular en forma de anillo alrededor del pedúnculo. En frutos maduros, el daño se manifiesta como zonas plateadas o decoloradas en las áreas de contacto.
Por todo ello, se recomienda, actualmente, una monitorización intensa coincidiendo con la floración. Las herramientas y métodos clave son:
- Detección en floración: Si se observan más de 10 trips por flor, es un indicativo claro de la presencia de P. kellyanus frente a otros trips oscuros.
- En post-floración, inspección visual de frutos: Durante las cinco semanas siguientes a la caída de pétalos se debe realizar un muestreo semanal de 5 frutos pequeños por árbol en 20 árboles elegidos al azar (100 frutos/parcela). Es fundamental desprender el cáliz para detectar la presencia de larvas en esta zona protegida.
- Trampas: Se recomienda el uso de trampas blancas engomadas para medir poblaciones de adultos cuando no hay fruto, o trampas de emergencia para capturar individuos que salen del suelo tras pupar.
Periodos críticos y umbrales de actuación:
- Floración: Los adultos colonizan las flores para alimentarse y reproducirse, pero el daño no ocurre hasta después de la caída de pétalos. No se deben realizar tratamientos en esta fase para proteger a los polinizadores y enemigos naturales.
- Post-floración es el periodo crítico: El momento de mayor riesgo abarca las primeras cuatro a cinco semanas tras la caída de pétalos, hasta que el fruto alcanza los 2-3 cm de diámetro.
- Umbral de actuación: Se sitúa entre el 5% y el 10% de frutos con presencia de larvas.
Estrategias de control y gestión integrada:
- Medidas culturales: Debe evitarse la erradicación de hierbas adventicias una vez iniciada la floración, ya que esto forzaría el desplazamiento masivo de los trips hacia los árboles.
- Control biológico: Se debe favorecer la presencia de fauna auxiliar.
- Control químico: Solo se intervendrá si se supera el umbral de larvas en frutos tras la caída de pétalos y, siempre, utilizando productos autorizados en el registro del MAPA y realizando rotación de materias activas para evitar la generación de resistencias.


