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11 Abr 2026 | Actualizado 11:21

Revista del Sector Hortofrutícola

“El Parvispinus es una plaga diminuta pero colosal en consecuencias”

La retirada de materias activas y el cambio climático impiden a los agricultores controlarla de forma eficaz en el principal cultivo de Almería

Coexphal trips

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El Parvispinus, la plaga con mayor incidencia en los pimientos cultivados en Almería desde su primera detección, en el año 2020, vive la campaña con la mayor afectación. La Junta de Andalucía calcula una superficie arrancada del 1,5% sobre el total de las 12.300 hectáreas plantadas en la provincia, lo que daría una cifra de 184ha perdidas, aunque organizaciones como COAG elevan la cifra a medio millar de hectáreas. El daño se extiende también al Levante almeriense, donde antes no se había hallado.

“Una plaga diminuta pero colosal en consecuencias”, como la definen los ingenieros técnicos agrícolas, que ha llevado al sector a cuestionarse si un paro biológico en la próxima campaña, la 2026-27, podría ser la solución. La medida, propuesta por la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería (Coexphal), buscaba frenar temporalmente la actividad para interrumpir el ciclo biológico de los insectos y llevar a cabo un vacío sanitario para cortar de raíz con la transmisión del trips.

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Aunque apoyada por el conjunto del sector agrícola, la propuesta no se materializará en el curso venidero ante la complicación para ejecutarla en todos los cultivos. A cambio, se realizará una suelta masiva de fauna auxiliar y habrá indemnizaciones para los productores afectados.

Joaquín Crespo, productor de El Ejido, ha tenido que arrancar 1,2 hectáreas de cultivo desde septiembre y dice que este es el peor año para el control de la plaga que se recuerde. “El resto de la finca la tengo con muchos daños, perdiendo hasta la mitad de las segundas categorías”, asegura.

“Este año viene muy agresivo y nos han quitado las materias activas”, cuenta Joaquín, que desde septiembre sufre con especial incidencia la presencia de esta plaga. El productor comenta que, al retirarse las materias activas del mercado, las fincas sin producción ecológica están teniendo más problemas para mantener la plantación libre del trips, lo que permite que se extienda a los cultivos vecinos.

El invierno debería ser una época más tranquila para los productores de pimiento. Ya han llegado las temperaturas frías y, durante las próximas semanas, el trips debería tener más complicado su desarrollo, pues la época de mejor propagación para esta plaga es el verano y los meses calurosos, que se han alargado más de lo normal. “Hemos tenido un otoño cálido, el cambio climático influye mucho”, asegura.

La hoja tiene un papel clave

Con la incidencia actual del trips, la lucha biológica, comenta Crespo, “se queda corta”. “Falta que salga algún depredador nuevo, pero por ahora ni está ni se le espera”, explica. Una de las estrategias para acabar con el Parvispinus, tener una hoja de menor tamaño y que los insectos auxiliares puedan rastrear mejor la plaga. Destruir el “búnker” del Parvispinus y que este deje de estar escondido tras un exceso de superficie foliar es la propuesta de CapGen Seeds.

“Cuanto más abierto sea el porte de la planta, más facilidad estás dando al agricultor para controlar la plaga”, afirma Joaquín Cañabate, responsable de pimiento de CapGen Seeds, que explica que el mayor problema del trips llega cuando la hoja queda pegada, ya que es cuando los defectos que provoca el Parvispinus son más visibles.

Cabe aclarar tener una hoja más abierta no elimina el riesgo de sufrir la incidencia del Parvispinus, solo lo reduce. “El riesgo sigue estando”, sintetiza Cañabate.

Control biológico

Una de las estrategias más eficaces en la lucha contra el Parvispinus en la actualidad es el control biológico, una herramienta clave dentro de los modelos de producción agrícola sostenible. Frente al uso y falta de materias activas, esta alternativa apuesta por aprovechar los propios mecanismos de la naturaleza para frenar la expansión de la plaga. Y avanza hacia un enfoque más equilibrado, donde la ciencia y la naturaleza trabajan de la mano para proteger los cultivos a largo plazo.

La tarea del agricultor contra el Parvispinus comienza antes de que la plaga aparezca en su cultivo. El control biológico actúa antes, durante y después de la aparición del trips. Las empresas de biocontrol recomiendan instalar depredadores naturales antes de que los daños puedan ser visibles, respetar el calendario de suelta de fauna auxiliar o actuar sobre los primeros focos para evitar que se extienda.

Tras finalizar la recolección, se deben eliminar las malas hierbas, para evitar que estas se conviertan en reservorios de la plaga. No se debe abandonar los cultivos al final de la cosecha. Los expertos recomiendan realizar una limpieza profunda tras acabar la campaña, solarizando el suelo para eliminar las pupas que se puedan desarrollar.

Rentabilidad complicada

El trips está provocando un mayor esfuerzo en costes para los productores de pimiento. “Cuesta mucho dinero sembrarlo y si tienes que arrancarlo o lo vendes a diez céntimos, se va a ir la gente”, explica Joaquín Crespo. Sacarle rentabilidad a un producto que, aunque se puede consumir sin ningún riesgo a la salud, pierde calidad por los daños estéticos que sufre, como cicatrices o deformaciones, es complicado para el agricultor.

Ante este escenario, muchos productores optan por buscar ‘cultivos refugio’, como el pepino o la berenjena. Es el caso de Joaquín, que ha diversificado su plantación y también tiene sandía, “que es una planta muy rápida y sale bien”, asegura. Son tres de los productos que han aumentado la superficie cultivada en la provincia de Almería en los últimos meses.

No solo existe el Parvispinus

El Parvispinus no es la única plaga que amenaza a los pimientos de Almería. Lo saben en Dalías, donde sus pimientos extratempranos, que llegan al mercado en plena canícula y cuando el resto de producción europea está parada, que no se han visto afectados tanto por el nuevo trips como por otras enfermedades como Araña Roja o Frankiniella.

Fran Criado, productor, destaca que “en Dalías hemos tenido menor incidencia de Parvispinus que de otras plagas, aunque se han podido controlar”. La Araña Roja apareció en pequeños focos con el final del verano y su propagación se vio beneficiada con las altas temperaturas, que se extendieron hasta mitad de la estación otoñal.

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