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4 Abr 2026 | Actualizado 08:00

Revista del Sector Hortofrutícola

Las IG de los productos agroalimentarios mantienen el tejido productivo agrícola de los territorios

Un estudio desarrollado por Rubén Boga en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) analiza un total de 12 casos de producciones con este tipo de distintivo en todo el mundo, desde las Denominaciones de Origen Gallegas de pimiento de Herbón y queso de Cebreiro hasta ejemplos en países como Francia, Eslovenia, Perú y Ecuador.

Estudio IG
Los pimientos de Herbón corresponden a uno de los 9 abordados en la tesis. FOTO: https://pementodeherbon.com/

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Las Indicaciones Geográficas (IG), que incluyen las Denominaciones de Origen Protegidas, son mecanismos útiles para mantener los ingresos de los profesionales del sector agrícola y generar impactos positivos para las producciones y los territorios en los que se insertan. Así lo demuestra el trabajo titulado Geografías Críticas de los Procesos de Construcción y Gestión de Indicaciones Geográficas para Productos Agroalimentarios, realizado por Rubén Boga bajo la dirección de Valerià Paül, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). El estudio analizó un total de doce casos de producciones con este tipo de distintivo en todo el mundo, desde las Denominaciones de Origen Gallegas de pimiento de Herbón y queso de Cebreiro hasta ejemplos en países como Francia, Eslovenia, Perú y Ecuador.

«La investigación no se centró tanto en demostrar los impactos tangibles de las producciones estudiadas en el desarrollo rural, sino en comprender, en primer lugar, por qué los agricultores podrían querer utilizar una Indicación Geográfica (IG) y, en segundo lugar, qué tipos de factores y dinámicas pueden darse para que estas certificaciones cumplan eficazmente sus objetivos», explica el investigador. El trabajo de investigación que dio origen a su tesis doctoral se basó en la aplicación de 104 entrevistas a productores, líderes políticos y otros perfiles, para recopilar de primera mano las experiencias y opiniones de las personas que están detrás de las IG seleccionadas.

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«En general, las experiencias relatadas por agricultores y otros actores cercanos a las producciones analizadas nos han permitido constatar la capacidad de las Indicaciones Geográficas para mantener ciertas producciones arraigadas en el territorio, otorgando una ventaja de mercado a los productores registrados«, explica. En cuanto a los casos gallegos, las entrevistas sobre el pimiento de Herbón y el queso del Cebreiro revelan unánimemente la relevancia que ha tenido la obtención de sus Indicaciones Geográficas para contrarrestar el declive de estas producciones, afianzarlas en el territorio y generar nuevas oportunidades económicas a partir de ellas. «Por ejemplo, los productores del pimiento de Herbón buscaron distinguir los auténticos pimientos de Padrón de los producidos en otros lugares. Lo consiguieron, y gracias a ello, confiesan que han podido seguir viviendo de esta producción«, afirma Rubén Boga. Estos casos representan excelentes ejemplos que pueden sumarse a la evidencia recopilada por otros investigadores, incluso si se centran en casos con numerosos productores registrados, como el queso parmesano. La principal novedad, en este caso, es que se demuestra que las Indicaciones Geográficas también son útiles para las producciones agrícolas más pequeñas, añade.

Singularidades

El trabajo muestra, sin embargo, que existen diferencias en el funcionamiento de las Indicación Geográfica (IG). «En casos como el del Pimiento de Herbón, nos encontramos con un producto que ya gozaba de fama y reputación en el mercado. En este caso, la Indicación Geográfica representó una fuente de protección contra el fraude que le permitió mantener el excedente económico del que ya disfrutaba, similar a lo que ocurrió con el champán en su momento. Por otro lado, en el caso del queso del Cebreiro, que no era tan conocido fuera de su zona, la Indicación Geográfica fue útil para promocionar y desarrollar esta producción económica y profesionalmente», señala Rubén Boga.

Estas diferencias son cruciales para comprender el papel que las instituciones públicas pueden asumir en el apoyo a estas producciones. En el caso de Herbón, se demostró la necesidad de un marco legislativo favorable como garante. El investigador destaca que «en la década de 1980, ante la ausencia de una legislación que reconociera la posibilidad de registrar las hortalizas como Indicaciones Geográficas, el topónimo ‘Padrón’ fue apropiado y capitalizado por una empresa privada como variedad de pimiento para obtener beneficios». Por otro lado, explica que el apoyo institucional de la Xunta de Galicia fue fundamental para promover y dar visibilidad al IX de Queixo do Cebreiro fuera de la sierra de Ancares. Rubén Boga señala que la ausencia de este apoyo por parte de las autoridades públicas perjudica a algunos de los IX que estudió en Ecuador o Eslovenia.

Otra cuestión que, según el autor de la tesis, debe tenerse en cuenta al construir una Indicación Geográfica (IG) es que su consumo está mediado por la proximidad geográfica y cultural. «Un factor fundamental que explica la cristalización de la Indicación Geográfica (IG) Pimiento de Herbón fue la reputación que los pimientos producidos en esa zona tenían entre los consumidores gallegos, quienes los reconocían y demandaban. Por el contrario, el escaso éxito comercial de algunas IG latinoamericanas, por ejemplo, para el maíz, se debió a la falta de demanda», enfatiza. Asimismo, «las IG no parecen ser la fórmula más adecuada para los productores que venden sus productos directamente, ni son un instrumento ideal en todos los casos en que el comercio se realiza a largas distancias y no existe proximidad cultural con el producto».

Sentido de identidad

Esta investigación ha demostrado por primera vez que un IX también puede generar beneficios económicos para otros productos similares de la misma zona que no cuentan con la certificación, gracias a la asociación con el prestigio que el propio IX proporciona. En el caso del Queixo do Cebreiro, algunos queseros artesanales no certificados de la zona reconocieron iniciar su actividad tras la aprobación del IX, gracias a la asociación de su territorio con la producción de un queso de calidad. La tesis doctoral también señala que la valorización y la promoción comercial de un IX contribuyen a proyectar la imagen territorial de su región. «En los casos gallegos analizados, esto no era tan evidente, pero estudié ejemplos en los que esta promoción territorial se utiliza con fines turísticos», detalla Rubén Boga. Otro hallazgo relevante es que, a menudo, la obtención de un IX impulsa dinámicas de innovación en el sector, por ejemplo, con nuevas formas de organización empresarial y el lanzamiento de productos derivados, como fue el caso de las mermeladas en el caso de los pimientos.

Además de las consideraciones puramente económicas, esta investigación también demostró que las Indicaciones Geográficas (IX) están relacionadas con la formación de un sentimiento de identidad o pertenencia al territorio en muchos de los casos investigados. «Sería arriesgado afirmar que las Indicaciones Geográficas (IG) son capaces de generar este tipo de sentimientos, pues, por ejemplo, Herbón ya contaba con la fiesta del pimiento, que celebra el estilo de vida de los habitantes del pueblo, mucho antes de su aprobación. Sin embargo, se hizo evidente que, en el largo proceso hacia la obtención de la IIG, la defensa de esta producción terminó reforzando un sentimiento de identidad cargado de profundas connotaciones patrimoniales», explica.

Proteger los recursos 

Finalmente, la tesis analiza hasta qué punto las IX pueden contribuir a la protección de los recursos presentes en el territorio. Según el autor, «el caso del pimiento de Herbón demuestra que ni siquiera el aspecto más básico de una Indicación Geográfica, la protección de un nombre reputado, puede darse por sentado; ya que tuvo que aprobarse finalmente bajo el nombre de Herbón -y no de Padrón- dada la imposibilidad de revertir la apropiación y transfiguración de este último topónimo en un término genérico». También señala que estos instrumentos legales no tienen la capacidad de prever que terceros hagan uso de variedades nativas como el pimiento «variedad Padrón» cultivado en Herbón, o el maíz «blanco gigante» de Cuzco (Perú), ni constituyen herramientas útiles para combatir prácticas como la biopiratería.

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